Si respondes ante tu cliente de algo que hace tu proveedor, tus dos contratos tienen que decir lo mismo.
Contratos de suministro, subcontratación, servicios y compraventa para empresas de Vigo que forman parte de una cadena industrial.
Buena parte de la industria viguesa no vende al cliente final. Vende a otra empresa que, a su vez, entrega a un astillero, a una planta de automoción o a un gran grupo de alimentación. Y compra a terceros los materiales, el transporte o los trabajos que no hace con su gente. Esa posición intermedia es la más expuesta: respondes hacia arriba de plazos y calidades que dependen, en parte, de lo que hagan otros por debajo.
El problema típico no es un contrato mal escrito, sino dos contratos que no encajan. Hacia el cliente aceptaste penalizaciones por retraso, garantías largas y responsabilidad por defectos. Hacia tu proveedor tienes un pedido de una página, sin plazos firmes ni responsabilidad. Si algo falla, pagas tú y no puedes repercutirlo.
A eso se suman los requisitos que el gran cliente obliga a trasladar hacia abajo: trazabilidad de materiales, auditorías, códigos de conducta para proveedores o planes de continuidad. Si tu contrato con el cliente te obliga a exigirlos y tus pedidos a proveedores no los mencionan, el incumplimiento es tuyo aunque el fallo sea de otro.
En la subcontratación industrial se habla de cláusulas espejo o back-to-back: trasladar a tus subcontratistas, en la medida de lo posible, las mismas obligaciones que te impone tu cliente. Mismos estándares de calidad, plazos coherentes con los tuyos, penalizaciones proporcionales y un periodo de garantía que no termine antes que el que tú das.
No siempre se puede hacer al cien por cien, porque tu proveedor también negocia y a veces es él quien tiene la fuerza. Pero revisar los dos contratos a la vez permite ver los huecos y decidir cuáles cubrir con el contrato, cuáles con un seguro y cuáles asumir sabiendo lo que se asume. Es el trabajo que más hacemos con empresas de la ría que trabajan para el sector naval y para la automoción, y suele empezar antes, con un acuerdo de confidencialidad en la fase de ofertas.
Derecho comercial en estado puro: acuerdos entre empresas que tienen que funcionar en el día a día.
Volúmenes, previsiones de pedido, revisión de condiciones, plazos de entrega y consecuencias de los retrasos.
Alcance del encargo, quién aporta materiales y planos, recepción, garantía y responsabilidad frente al cliente final.
Ingenierías, mantenimiento, transporte o servicios técnicos: niveles de servicio, límites de responsabilidad y salida.
Entregas, inspección de la mercancía, reservas de dominio y forma de pago.
Proyectos conjuntos en los que dos o más empresas se presentan juntas a un cliente y reparten trabajo y riesgo.
Cuando antes del contrato hay que compartir información técnica o comercial. Puede ir dentro del contrato principal o en un acuerdo previo independiente.
Entre empresas es habitual que cada parte envíe sus propias condiciones generales: tú en tu oferta, el cliente en su pedido. Cuando se contradicen, ¿cuáles valen? La Ley de Condiciones Generales de la Contratación exige que el adherente haya podido conocerlas de forma completa y que el contrato se refiera a ellas. Las que no se entregaron, las ilegibles o las incomprensibles no se incorporan.
En la práctica, esto significa que no basta con un enlace en el pie de un correo o con una referencia vaga a "nuestras condiciones". Revisamos cómo envías tus ofertas y confirmaciones de pedido para que tus condiciones lleguen realmente al otro lado y queden aceptadas.
Hay reglas de la compraventa mercantil que pillan desprevenido a cualquiera. Si recibes mercancía embalada y tiene faltas o defectos de cantidad o calidad, el Código de Comercio da solo cuatro días desde la recepción para reclamar. Para los vicios internos, treinta días desde la entrega. Pasados esos plazos, la acción contra el vendedor se pierde, salvo lo que se haya pactado en el contrato.
Por eso, en los contratos de suministro fijamos un procedimiento de recepción e inspección claro: quién revisa, en qué plazo y cómo se comunica una incidencia. Y del lado del cobro, conviene recordar que la ley de morosidad limita a sesenta días el plazo de pago entre empresas, sin que el contrato pueda ampliarlo. Si el problema ya es una factura que no te pagan, el camino está en reclamación de impagos en Vigo.
Qué vendes o compras, a quién, con qué volumen y qué te preocupa. El contrato viene después.
Si partes de cero, lo redactamos. Si te llega el texto de la otra parte, te señalamos riesgos y proponemos cambios concretos.
Acompañamos la negociación hasta la firma y seguimos disponibles cuando surge la primera duda en su aplicación.
En la práctica sí. Son las normas que regulan la actividad de las empresas y sus contratos entre sí. Un abogado comercial y un abogado mercantil se ocupan de lo mismo.
Sí. Los contratos mercantiles no necesitan, como regla, una forma especial. El riesgo de un pedido de una línea es que no dice nada sobre lo que pasa si algo sale mal, y entonces se aplica la ley supletoria, que no siempre te favorece.
Sí. Aunque no se pueda cambiar todo, casi siempre hay margen en plazos de pago, límites de responsabilidad o penalizaciones. Y aunque no se cambie nada, sabrás qué riesgo asumes para cubrirlo con tus proveedores o con un seguro.
Sí, con cualquier empresa del área de Vigo y del resto de España. Trabajamos en remoto, con videollamada y documentos compartidos.

Me dedico solo al Derecho Mercantil. Con empresas de Vigo trabajo a distancia y viajo cuando una negociación lo requiere.
Leo cada contrato con una pregunta en la cabeza: si mañana falla algo, ¿quién paga? Si la respuesta no está clara, el contrato no está terminado.
Colegiada ICAM 138229.
Utilizamos cookies para mejorar tu experiencia en nuestro sitio. Al continuar navegando, aceptas el uso de cookies.
Manage your cookie preferences below:
Essential cookies enable basic functions and are necessary for the proper function of the website.
You can find more information in our Política de cookies and .
¿Necesita asesoramiento en derecho mercantil? Pulse abajo para escribirnos por WhatsApp.