Abogado de pacto de socios en Vigo

Cuando los socios hablan idiomas distintos, el pacto tiene que hablar uno solo.

Pactos de socios para empresas viguesas con socios de Portugal o de otros países, sociedades conjuntas entre dos empresas y proyectos en los que cada socio aporta algo distinto.

Un socio en Braga, otro en Vigo

Vigo vive a un paso de Portugal, y se nota en cómo se hacen las empresas. La agrupación europea de cooperación de la Eurorregión Galicia-Norte de Portugal tiene su sede operativa en la ciudad, y por esta frontera pasa casi la mitad del tráfico de vehículos entre los dos países. No es raro que una sociedad viguesa tenga un socio portugués, que dos empresas de cada lado del Miño monten una sociedad común para un proyecto, o que un inversor de Oporto entre en una pyme gallega.

En esos casos, el pacto de socios tiene un trabajo añadido. Además de ordenar la relación entre personas que piensan distinto, tiene que funcionar entre dos sistemas jurídicos, dos idiomas y dos formas de entender los negocios. Si no se diseña para eso, cualquier desacuerdo empieza con una discusión previa sobre qué ley se aplica y qué tribunal decide.

La sociedad es española aunque el socio no lo sea

Lo primero que conviene tener claro: si la sociedad está constituida en España y tiene aquí su domicilio, su funcionamiento interno se rige por la Ley de Sociedades de Capital. Cómo se convocan las juntas, qué mayorías hacen falta, cómo se transmiten las participaciones o cuándo puede separarse un socio lo decide la ley española y los estatutos inscritos en el Registro Mercantil de Pontevedra, no el pacto.

El pacto de socios, en cambio, es un contrato entre los socios, y como tal admite que se elija la ley aplicable. El Reglamento Roma I permite esa elección, aunque deja fuera las cuestiones propias del derecho de sociedades. Portugal tiene además su propia regulación de los acuerdos entre socios, los acordos parassociais del Código das Sociedades Comerciais, con límites que no coinciden exactamente con los españoles.

¿Qué hacemos en la práctica? Recomendamos casi siempre que el pacto de una sociedad española se rija también por la ley española, para que no haya fricciones entre lo que dicen los estatutos y lo que dice el pacto. Si el socio portugués lo pide, se puede trabajar con una versión bilingüe, dejando claro cuál prevalece si las dos no coinciden.

Quién decide si os peleáis

Un pacto internacional sin cláusula de resolución de conflictos es una invitación a pleitear dos veces: primero sobre dónde, y después sobre el fondo. Las opciones son básicamente dos.

  • Tribunales. Se puede pactar la competencia de los tribunales españoles, normalmente los del domicilio social. Para los conflictos societarios que lleguen a la Sección de lo Mercantil, eso significa el Tribunal de Instancia de Pontevedra, con una plaza en la propia Vigo.
  • Arbitraje. Un tribunal arbitral elegido por las partes, que puede actuar en el idioma pactado y con árbitros con experiencia en ambos países. Es más rápido y confidencial, y su laudo se reconoce en Portugal al amparo del Convenio de Nueva York. La Ley de Arbitraje permite además incluir en los estatutos el arbitraje de los conflictos societarios, algo que conviene valorar si queréis que también las impugnaciones de acuerdos vayan por esa vía.

La elección depende del tamaño del proyecto y de cuánto confiáis en poder entenderos. Lo importante es que el pacto y los estatutos digan lo mismo, para no acabar con un conflicto en arbitraje y otro en el juzgado sobre el mismo asunto.

Contenido

Qué pactamos en una sociedad con socios que no se ven a diario

Cuando un socio vive o trabaja en otro país, las reglas tienen que poder aplicarse sin estar en la misma sala.

Materias reservadas

Lista de decisiones que exigen el voto favorable de todos o de una mayoría reforzada: endeudamiento relevante, entrada de nuevos socios, venta de activos clave, contratos con partes vinculadas.

Información periódica

Qué datos recibe cada socio, con qué frecuencia y en qué formato, para que nadie dependa de lo que le cuente el socio que está en Vigo.

Gestión y nombramientos

Quién nombra al administrador o a cada consejero y quién lleva el día a día. En las sociedades conjuntas, cada parte suele designar a alguien.

Mecanismos de salida del atasco

Si dos socios al 50 % no logran acordar algo esencial, uno ofrece comprar la parte del otro a un valor, y el otro decide si vende o compra a ese mismo valor.

Transmisión de participaciones

Derecho de adquisición preferente, salida conjunta si llega un comprador y obligación de vender si la mayoría acepta una oferta por toda la empresa.

Exclusividad y competencia

Si los socios pueden tener negocios similares a cada lado de la frontera, y qué ocurre con los clientes que comparten.

Sociedades conjuntas entre dos empresas

Un caso muy propio de la industria viguesa es la sociedad que crean dos empresas para un proyecto concreto: un proveedor gallego y uno portugués que se unen para atender a un cliente común, o una empresa del mar que se asocia con un distribuidor para entrar en un mercado. Los socios no son personas sino sociedades, y cada una tiene sus propios intereses fuera del proyecto conjunto.

En estos pactos dedicamos especial atención a tres cosas. La primera, cómo se aporta cada parte: dinero, maquinaria, conocimiento técnico o clientes, y qué pasa con lo aportado si el proyecto termina. La segunda, los conflictos de interés, porque cada socio puede ser a la vez cliente o proveedor de la sociedad común. Y la tercera, el final: cuánto dura el proyecto, qué hechos permiten a una parte salir y cómo se valora su participación en ese momento.

Un pacto que se pueda hacer cumplir

El pacto de socios obliga a quienes lo firman, pero por sí solo no vincula a la sociedad. Si un socio vota en la junta contra lo pactado, el acuerdo puede ser válido para la sociedad aunque ese socio haya incumplido el pacto, y a los demás les quedará reclamarle a él. Por eso trasladamos a los estatutos lo que deba valer frente a todos, como las restricciones a la transmisión o las mayorías reforzadas, y en el pacto reforzamos el resto con penalizaciones claras por incumplimiento.

Cuando el socio extranjero es una sociedad, también revisamos quién firma por ella y con qué poderes, porque un pacto firmado por quien no podía obligar a la empresa es papel mojado. Si estáis aún en la fase de constituir la sociedad, lo tienes en constitución de sociedades en Vigo. Para el detalle general de cada cláusula, mira pacto de socios y las cláusulas de un pacto de socios.

Cuánto vale la parte de quien se va

Casi todas las cláusulas de salida acaban en la misma pregunta: a qué valor se compran las participaciones. Si no se pacta nada, en los casos de separación previstos por la ley el valor razonable lo fija, a falta de acuerdo, un experto independiente que nombra el registrador mercantil del domicilio social. Es un sistema neutral, pero lento, y el resultado puede sorprender a las dos partes.

En el pacto se puede prever otro camino: una fórmula basada en las cuentas del último ejercicio, un múltiplo acordado, un experto elegido de antemano o una combinación. También se puede distinguir según el motivo de la salida, de modo que no reciba lo mismo quien se marcha de forma ordenada que quien incumple gravemente lo pactado. Con un socio de otro país conviene además fijar en qué plazo se paga y cómo, para que la salida no se convierta en un segundo conflicto.

Antes de firmar

¿Vais a ser socios con alguien del otro lado de la frontera? Cuéntanos el proyecto

Cómo lo hacemos

Tres fases hasta el pacto firmado

01

Entender a cada socio

Qué aporta cada uno, qué espera del proyecto y qué le preocupa. Con el socio extranjero, también qué está acostumbrado a firmar en su país.

02

Borrador y negociación

Redactamos el pacto y, si hace falta, su versión bilingüe. Lo negociamos con los asesores de la otra parte hasta un texto que entiendan todos.

03

Estatutos y firma

Ajustamos los estatutos para que encajen con el pacto y coordinamos la firma, presencial o electrónica.

Preguntas frecuentes

Pactos de socios con socios extranjeros: dudas desde Vigo

Sí, sin ninguna restricción especial por ser portugués. Necesitará identificarse con un número de identificación de extranjero o el que corresponda, y conviene revisar con antelación los trámites de la notaría para no retrasar la firma.

En el que acordéis. Puede ser en castellano, en portugués o en una versión bilingüe. Lo importante es fijar cuál prevalece si hay discrepancias entre las dos.

Depende. El arbitraje suele ser más rápido y confidencial, y facilita las cosas cuando las partes son de países distintos. Los tribunales pueden tener sentido en proyectos pequeños. Lo valoramos contigo según el caso.

Sí. El pacto de socios se puede firmar en cualquier momento, por ejemplo cuando entra un socio nuevo o cuando los actuales quieren ordenar su relación. Solo obliga a quienes lo firman.

Se le puede reclamar el cumplimiento y, si se pactó, la penalización prevista, ante el tribunal o el árbitro que se haya elegido. Por eso es tan importante que esa cláusula esté bien redactada desde el principio.

Mercedes · Batanero Abogados
La abogada

Mercedes Batanero, abogada mercantilista

Me dedico solo al Derecho Mercantil, con pymes, startups y empresas familiares. Con los socios de Vigo trabajo en remoto y viajo cuando una reunión entre las partes lo merece.

En un pacto entre socios de dos países, mi objetivo es que cualquiera de ellos pueda leerlo y saber qué ocurre en cada situación sin necesitar a su abogado al lado.

Colegiada ICAM 138229.

Mercedes BataneroDerecho mercantil · M&A · Societario
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