Competir fuerte es legal. Competir con lo que es tuyo, no.
Acciones frente a competidores que imitan, engañan, desacreditan o se aprovechan de tu cartera y tu información, para empresas de Vigo y su comarca.
En Vigo hay mercados donde todos se conocen. Comercializadoras de pescado que venden a los mismos compradores, talleres y proveedores que trabajan para las mismas plantas, distribuidores que se reparten la misma zona. En ese ambiente, el conflicto típico de competencia desleal no llega de una multinacional lejana. Llega de un antiguo jefe comercial que monta su propia empresa, de un socio que se fue mal o de un proveedor que decide hacer lo mismo que su cliente.
Montar un negocio que compita contigo es perfectamente legal, incluso para quien trabajó a tu lado durante años. Lo que la ley no permite es hacerlo con medios incorrectos: llevarse la base de datos de clientes, convencer a tus trabajadores o proveedores para que incumplan sus contratos, presentarse como si fuera tu empresa o hablar mal de ti con datos falsos. Saber dónde está la línea es lo primero, porque una demanda contra quien solo compite bien es dinero perdido.
La ley tiene una cláusula general contra los comportamientos contrarios a la buena fe y una lista de actos concretos. Estos son los que más vemos en empresas como la tuya.
Envases, nombres comerciales o presentaciones que hacen pensar al cliente que compra tu producto o que trata con tu empresa. Basta con que exista riesgo de asociación.
Información falsa o que induce a error sobre el origen, la calidad o las características de lo que se vende. En productos del mar, por ejemplo, la procedencia o la especie.
Afirmaciones sobre tu empresa, tus productos o tu solvencia que no son exactas, verdaderas y pertinentes, y que buscan apartarte de los clientes.
Uso o revelación de información técnica o comercial reservada, como listados de clientes con sus condiciones o procesos de fabricación.
Convencer a tus trabajadores, proveedores o clientes para que incumplan sus deberes contractuales contigo.
Copiar prestaciones ajenas es libre como regla, pero deja de serlo cuando genera confusión, se aprovecha indebidamente de tu reputación o forma parte de una estrategia para expulsarte del mercado.
Un comercial con años en la empresa conoce a cada comprador, sabe qué paga, cuándo y a quién hay que llamar. Si se marcha y empieza a vender a los mismos clientes, ¿hay competencia desleal? Depende de cómo lo haga.
Llevarse en la cabeza lo que aprendió trabajando no es ilícito. Llevarse en un pendrive el fichero de clientes con sus condiciones, los márgenes o las previsiones de pedido sí puede serlo, porque esa información puede constituir un secreto empresarial si la empresa la protegía con medidas razonables. Y si además se ofreció a esos clientes rebajas apoyadas en tus propios datos, o se convenció a otros empleados para que se fueran incumpliendo sus obligaciones, el caso se refuerza.
La clave casi siempre está en la prueba. Por eso, en cuanto alguien nos cuenta algo así, pedimos que se conserve todo: registros de acceso a los sistemas, correos enviados a cuentas personales, dispositivos devueltos sin borrar. Lo que no se preserva en las primeras semanas se pierde.
La ley ofrece un abanico de acciones que se pueden combinar en la misma demanda:
Cuando el daño es continuo, por ejemplo porque se siguen vendiendo productos que confunden al cliente, conviene pedir medidas cautelares para que la conducta se detenga mientras dura el pleito. Y si te faltan datos para preparar la demanda, la propia ley permite solicitar diligencias preliminares para comprobar hechos que solo el demandado conoce. Ni las cautelares previas ni las diligencias preliminares exigen el intento de negociación que la Ley Orgánica 1/2025 impone como regla general antes de demandar, lo que permite moverse deprisa cuando hace falta.
Las acciones de competencia desleal prescriben al año desde que pudiste ejercitarlas y supiste quién cometía el acto, y en todo caso a los tres años desde que terminó la conducta. Un año pasa muy rápido cuando se intenta primero arreglarlo por las buenas sin dejar rastro escrito, así que conviene documentar cada paso.
Estos pleitos los conoce la Sección de lo Mercantil del Tribunal de Instancia de Pontevedra. Una de sus plazas tiene sede en la Ciudad de la Justicia de Vigo, en la Rúa Padre Feijóo, aunque qué plaza recibe cada asunto depende de las normas de reparto. Para una empresa viguesa eso significa que el juicio puede celebrarse muy cerca, algo que pesa a la hora de decidir si se litiga o se negocia.
Buena parte de los casos que vemos se habrían evitado con tres cosas: acuerdos de confidencialidad con quien accede a información sensible, pactos de no competencia bien redactados en los contratos con socios, distribuidores y agentes, y sistemas que limiten quién puede descargar la base de clientes. Lo primero lo explicamos en acuerdos de confidencialidad en Vigo. Cuando el riesgo está en un socio que podría marcharse y competir, la herramienta es un pacto de socios con permanencia y no competencia. Y si el problema viene de una red comercial, revisa lo que contamos sobre distribución y agencia en Vigo.
Analizamos si la conducta es realmente desleal o solo competencia dura, y qué prueba tienes o puedes conseguir.
Según el caso, un requerimiento formal para que cese la conducta o una petición de diligencias y cautelares al juzgado.
Muchos casos terminan con un acuerdo que fija qué puede y qué no puede hacer el competidor. Si no, demandamos y llevamos el pleito hasta el final.
No por sí solo. Competir es libre. Lo que puedes perseguir es que lo haga usando tu información reservada, confundiendo a tus clientes o induciendo a otros a incumplir sus contratos contigo.
La violación de secretos es uno de los actos de competencia desleal, pero tiene su propia ley, con un plazo de prescripción de tres años desde que conoces al infractor. A menudo se reclaman las dos cosas a la vez.
Guarda las pruebas, desde correos hasta mensajes o testigos. Si la afirmación es falsa y busca apartarte del mercado, puede ser denigración, y cabe pedir que cese y que se rectifique.
Las medidas cautelares pueden resolverse en semanas o pocos meses. El pleito principal suele alargarse más. Por eso valoramos siempre si un acuerdo rápido protege mejor tu negocio.

Me dedico exclusivamente al Derecho Mercantil. Con las empresas de Vigo trabajo en remoto y viajo cuando una vista o una reunión lo requieren.
En competencia desleal te diré con franqueza si lo que te han hecho es ilegal o solo te ha dolido. Las dos cosas no siempre coinciden.
Colegiada ICAM 138229.
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