En una compraventa, lo que no se revisa antes se paga después.
Compraventa de sociedades y negocios en Gran Canaria, con especial atención a establecimientos turísticos y a empresas acogidas a regímenes canarios.
La primera decisión en cualquier operación es qué se compra. Se pueden adquirir las participaciones o acciones de la sociedad propietaria, y con ellas todo lo que la sociedad tiene y todo lo que debe. O se pueden comprar solo determinados activos, como el inmueble, la licencia o la clientela, dejando atrás la sociedad. En Gran Canaria, donde una parte importante de las operaciones afecta a hoteles, apartamentos y negocios turísticos, esa elección tiene consecuencias que no se dan en otros sitios.
Somos un despacho especializado en Derecho Mercantil con sede en Madrid. Acompañamos a compradores y vendedores de empresas grancanarias en remoto, desde la carta de intenciones hasta el cierre, y nos desplazamos a la isla para las reuniones y firmas que lo necesitan.
La Ley 7/1995 de Ordenación del Turismo de Canarias exige que la explotación de los establecimientos alojativos se haga bajo el principio de unidad de explotación. En términos sencillos, todas las unidades de un establecimiento destinadas al uso turístico deben estar sometidas a una sola empresa que las gestione. Es habitual en complejos de apartamentos del sur de la isla cuyas unidades pertenecen a muchos propietarios distintos.
Para quien compra la empresa explotadora, esto obliga a revisar qué títulos tiene sobre cada unidad, si los contratos con los propietarios están vigentes y hasta cuándo, y si la vinculación consta donde debe. Para quien compra unidades sueltas, a saber qué puede hacer con ellas. Y hay un factor de incertidumbre: en octubre de 2025 el Tribunal Supremo admitió a trámite un recurso para examinar si este principio es compatible con la normativa europea de servicios. Mientras no resuelva, conviene que el contrato prevea qué pasa si el marco cambia.
La revisión se ajusta al tamaño de la operación, pero en empresas de la isla hay puntos que casi nunca faltan.
Quién es titular de cada participación, si hay cargas o pactos que limitan la venta, si los órganos están vigentes y las cuentas depositadas en el Registro Mercantil de Las Palmas.
Turoperadores, contratos con propietarios de unidades, arrendamientos, proveedores. Sobre todo, las cláusulas que permiten a la otra parte salir si cambia el dueño.
Que el establecimiento está inscrito con la categoría que se anuncia y que no hay expedientes abiertos que afecten a su actividad.
Si la sociedad está inscrita en el Registro Oficial de Entidades de la Zona Especial Canaria, comprobar desde el lado societario que sigue cumpliendo sus requisitos. Las consecuencias tributarias las valora el asesor de la operación.
Pleitos abiertos con clientes, socios, propietarios o administraciones, y reclamaciones que pueden llegar.
La due diligence no sirve para nada si sus conclusiones no pasan al contrato. Lo que se ha detectado se resuelve antes del cierre, se refleja en el importe o se cubre con manifestaciones y garantías del vendedor, con un régimen de indemnización y, cuando el riesgo lo justifica, con una parte del pago aplazada o retenida durante un tiempo. Los plazos y límites de esa responsabilidad son uno de los puntos que más se negocian.
Antes de abrir la información, firma un acuerdo de confidencialidad. Si la operación es la entrada de un socio y no una compra total, quizá lo tuyo sea una ampliación de capital. Y la explicación general está en fusiones y adquisiciones.
Depende de la empresa y de su situación, y tiene consecuencias tributarias que debe valorar tu asesor. Desde el punto de vista mercantil, vender la sociedad entera suele simplificar la transmisión de contratos y licencias, pero obliga a dar más garantías.
Los contratos que vinculan a cada propietario con la empresa explotadora: cuántas unidades cubren, cuándo vencen y qué pasa si cambia el titular de la sociedad. El valor del negocio depende de cuántas unidades seguirán bajo su gestión dentro de unos años, no solo de las que gestiona hoy.
Sí. Fusiones, escisiones y otras modificaciones estructurales para reordenar grupos familiares o simplificar estructuras, con su inscripción en el Registro Mercantil.
Una compraventa sencilla entre partes que se conocen puede cerrarse en pocas semanas. Si hay due diligence completa, financiación o varias partes vendedoras, lo normal es contar con varios meses.

Me dedico solo al Derecho Mercantil y acompaño compraventas de pymes y empresas familiares. Con operaciones en Gran Canaria trabajo en remoto y viajo a la isla para las reuniones y el cierre.
Mi trabajo es que no haya sorpresas el día después de firmar.
Colegiada ICAM 138229.
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