Competir está permitido. Hacerlo con lo que es tuyo, no.
Acciones de competencia desleal para empresas de Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura: desde reunir la prueba hasta pedir que se detenga la conducta.
Gran Canaria es una isla con mucho negocio y un mercado acotado. Los clientes son los mismos, los proveedores también, y quien te hace la competencia muchas veces fue tu empleado, tu socio o tu distribuidor. Por eso la mayoría de conflictos de competencia desleal que nos llegan desde la isla tienen nombre y apellidos: el comercial que se marchó con la lista de hoteles, el antiguo socio que abrió el mismo negocio dos calles más allá o la empresa que copió tu forma de presentar el producto para que el cliente las confunda.
La Ley 3/1991 de Competencia Desleal no prohíbe competir, ni siquiera de forma agresiva. Prohíbe hacerlo con medios contrarios a la buena fe. Saber distinguir una cosa de otra es lo primero que hacemos cuando nos escribes. Somos un despacho de Derecho Mercantil con sede en Madrid y llevamos estos asuntos para empresas grancanarias en remoto, con desplazamiento a la isla para las actuaciones que lo requieren.
No es una lista cerrada, pero estos son los supuestos de la Ley 3/1991 que más aparecen en empresas de servicios, comercio y turismo.
Usar nombres, rótulos o presentaciones que lleven al cliente a pensar que tu negocio y el del competidor son el mismo o están relacionados.
Copiar prestaciones ajenas es libre en principio, pero deja de serlo cuando genera confusión, se aprovecha del esfuerzo o la reputación del otro o forma parte de una estrategia para impedir que se asiente en el mercado.
Difundir sobre tu empresa afirmaciones que dañan su crédito y no son exactas, verdaderas y pertinentes, por ejemplo entre tus clientes o en internet.
Usar o divulgar información reservada a la que se tuvo acceso legítimamente, pero con deber de reserva, como listas de clientes con condiciones o métodos de trabajo.
Empujar a tus trabajadores, clientes o proveedores a incumplir sus contratos contigo, o aprovechar una ruptura cuando va acompañada de engaño o del propósito de eliminarte del mercado.
La mayoría de estos casos se ganan o se pierden por la prueba, y en un conflicto así la información está repartida: parte la tienes tú y parte la tiene el competidor. Por eso lo primero es asegurar lo que ya puedes acreditar. Capturas certificadas de webs y redes antes de que desaparezcan, acta notarial de lo que se publica, correos de clientes que cuentan cómo los contactaron, facturas que muestran la caída de pedidos.
La propia Ley 3/1991 permite pedir diligencias preliminares para comprobar hechos antes de presentar la demanda, cuando no hay otra forma razonable de saber si la infracción existe. Y la Ley 1/2019 de Secretos Empresariales añade herramientas propias si lo que se ha llevado el competidor es información reservada. Elegir bien qué pedir, y en qué orden, condiciona todo lo demás.
Las acciones de competencia desleal van más allá de una indemnización. Se puede pedir que se declare que la conducta es desleal, que cese o que no se repita, que se eliminen sus efectos, que se publique la sentencia o se rectifique una información falsa, que se indemnicen los daños si hubo dolo o culpa y que se devuelva el enriquecimiento obtenido a costa de tu posición. Si el daño es continuo, cabe solicitar medidas cautelares para frenar la conducta mientras dura el pleito.
Estas demandas las conoce en Gran Canaria la Sección de lo Mercantil del Tribunal de Instancia de Las Palmas de Gran Canaria, con competencia sobre toda la provincia, también para empresas de Lanzarote y Fuerteventura. Es una sede especializada, así que la demanda tiene que llegar bien armada desde el principio. Si el conflicto nace de un socio que sale y compite, conviene leerlo junto con lo que contamos en conflictos entre socios en Las Palmas.
Las acciones de la Ley 3/1991 prescriben al año desde que pudieron ejercitarse y el afectado conoció quién realizaba la conducta, y en todo caso a los tres años desde que se realizó. Un año pasa rápido mientras se intenta arreglar las cosas hablando. Nuestra recomendación es negociar, sí, pero con un requerimiento formal enviado y los plazos controlados.
Y para la próxima vez, la prevención está en los papeles. Un acuerdo de confidencialidad con quien accede a tu información, cláusulas de no competencia razonables en los contratos con agentes y distribuidores y un pacto de socios que regule qué puede hacer quien sale. La explicación general de esta materia está en competencia desleal.
No necesariamente. Montar un negocio similar es libre. Lo que puede ser desleal es cómo lo hace: si usa tu información reservada, si capta clientes con engaño o si induce a otros trabajadores a incumplir. Hay que analizar la conducta concreta.
Si las publica un competidor y contienen afirmaciones inexactas que dañan tu crédito, pueden encajar en la denigración. Lo difícil suele ser identificar al autor, y por eso la prueba se prepara antes de demandar.
Depende del caso y de la carga del tribunal. Si hay urgencia, las medidas cautelares permiten pedir que cese mientras se tramita el procedimiento principal.
Sí. Son provincia de Las Palmas, así que la demanda se presenta igualmente ante la sección mercantil de Las Palmas de Gran Canaria.

Me dedico solo al Derecho Mercantil, y los conflictos de competencia desleal suelen llegarme mezclados con socios que se van o contratos que terminan mal. Con empresas de Gran Canaria trabajo en remoto y me desplazo cuando el asunto lo exige.
Antes de hablar de demanda, quiero ver la prueba. Es lo que decide si merece la pena.
Colegiada ICAM 138229.
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