Competir duro es legal. Ganar cuota saltándose las reglas que tú cumples, no.
Acciones de competencia desleal para empresas granadinas que pierden clientes, reputación o equipo por prácticas que la ley no permite.
Muchas consultas sobre competencia desleal empiezan con una frase parecida: un competidor ha abierto al lado, hace lo mismo que yo y me está quitando clientes. Eso, por sí solo, no es ilegal. La Ley de Competencia Desleal parte de que competir es libre, y que imitar lo que hace otro también lo es salvo que exista un derecho exclusivo o se den circunstancias concretas.
Lo que la ley prohíbe es competir contra la buena fe. Y concreta esa idea en una lista de conductas: engañar al cliente, desacreditar al rival con afirmaciones que no son exactas, aprovechar el esfuerzo ajeno, llevarse secretos o inducir a la plantilla o a los clientes de otro a romper sus contratos. Nuestro primer trabajo es ver si lo que te está pasando encaja en alguna de ellas, porque una demanda que no encaja cuesta tiempo, dinero y credibilidad.
Y te lo diremos así si no encaja. A veces lo que hay es un problema de contrato, de socios o simplemente un competidor que lo hace mejor, y la respuesta no pasa por el juzgado.
Granada es un buen ejemplo de un tipo de conflicto que crece. En mayo de 2025 el pleno municipal aprobó de forma definitiva un límite del 10 % de viviendas de uso turístico por zona estadística, con apoyo en el Decreto 31/2024 de la Junta. Zonas como el Albaicín, Centro-Sagrario, Fígares o Realejo-San Matías ya superaban ese umbral, así que en ellas no se autorizan nuevas viviendas turísticas.
Para el hotel, el hostal o el operador de apartamentos que sí cumple, la pregunta es inmediata: ¿qué pasa con quien sigue comercializando alojamientos sin estar inscrito o sin poder estarlo? La vía administrativa es la denuncia ante el Ayuntamiento o la Junta. La vía mercantil es el artículo 15 de la Ley de Competencia Desleal, que considera desleal prevalerse en el mercado de una ventaja competitiva obtenida infringiendo las leyes.
Conviene ser realistas. No basta con demostrar que el competidor incumple una norma. Hay que acreditar que esa infracción le da una ventaja significativa frente a ti, y eso exige prueba: anuncios, ocupación, condiciones ofrecidas. Es un pleito que se prepara con tiempo, y que tiene más sentido cuando el infractor es un operador organizado que cuando es un particular con un piso.
La misma lógica sirve en otros sectores donde operar exige una autorización o una habilitación: transporte, actividades con licencia municipal, establecimientos que deben inscribirse en un registro público. Si tu empresa asume el tiempo y el coste de cumplir y un competidor no, y eso se nota en el mercado, merece la pena estudiar si hay acción. Lo hacemos midiendo antes la fuerza de la prueba, porque un pleito por violación de normas que se pierde deja al infractor más tranquilo que antes.
Cada una tiene su propio artículo en la ley y sus propios requisitos de prueba.
Manifestaciones sobre tu empresa que dañan tu crédito y no son exactas, verdaderas y pertinentes. En hostelería y turismo, muchas llegan por plataformas y redes.
Irse a la competencia es libre. Inducir a clientes o a compañeros a romper sus contratos, o usar listados y condiciones internas, ya no lo es.
La violación de secretos empresariales se rige por su ley específica, y la prueba suele estar en correos y archivos.
Atribuirse certificaciones, experiencia o características que no tiene para quitarte encargos.
Imitar es libre, pero no cuando se busca confundir al cliente o la imitación es sistemática para impedir que te asientes.
Solo es desleal en supuestos tasados, por ejemplo cuando forma parte de una estrategia para eliminar a un competidor.
Un caso muy granadino por el peso de la pequeña empresa familiar y de servicios: dos o tres socios que llevan años juntos, uno sale de la sociedad y a los pocos meses abre un negocio idéntico con parte de los clientes y del equipo. La reacción natural es pensar en competencia desleal, y a veces lo es. Pero la primera pregunta es otra: ¿qué firmó al salir?
Mientras es administrador, la Ley de Sociedades de Capital le prohíbe competir con la sociedad salvo dispensa. Cuando deja de serlo, esa prohibición desaparece y solo queda lo que se hubiera pactado. Si hay un pacto de socios con no competencia, el camino es reclamar su cumplimiento. Si no lo hay, la competencia desleal exige algo más que competir: usar información reservada, captar clientes con engaño o inducir a la plantilla a dejar la empresa de forma irregular.
Si la salida del socio todavía no se ha producido o está siendo conflictiva, la página de conflictos entre socios en Granada explica cómo negociarla para que no acabe así.
Las acciones de competencia desleal prescriben al año desde que pudiste conocer la conducta y a la persona que la realiza, y en todo caso a los tres años desde que se realizó. Es un plazo corto, y lo es más si se pierden semanas recopilando capturas sin orden.
La ley permite pedir varias cosas a la vez: que se declare que la conducta es desleal, que cese o no se repita, que se eliminen sus efectos, que se rectifique la información falsa, que se indemnicen los daños si hubo culpa y que se devuelva el enriquecimiento injusto. Cuando el daño es continuo, se pueden solicitar medidas cautelares para frenar la conducta mientras dura el pleito.
La demanda se presenta ante la Sección de lo Mercantil del Tribunal de Instancia, que en Granada tiene competencia para toda la provincia. Antes de llegar ahí, y salvo urgencia, enviamos un requerimiento formal. Una parte de los conflictos se resuelve en ese punto, cuando el competidor ve que hay prueba y que la otra parte está dispuesta a seguir.
También trabajamos del otro lado. Una empresa granadina recibe un burofax de un competidor que la acusa de copiar su oferta, de haberle robado un cliente o de contratar a su jefe de ventas. El tono suele ser alarmante y el plazo para responder, corto.
Lo peor es ignorarlo y lo segundo peor es contestar en caliente. Revisamos qué conducta concreta te atribuyen, si encaja en algún supuesto de la ley y qué prueba podrían tener. Muchas veces la reclamación confunde competir con competir mal, y basta una respuesta bien fundada para cerrarla. Otras veces hay un punto débil, por ejemplo un empleado nuevo que ha traído archivos de su anterior empresa, y lo sensato es corregirlo cuanto antes para no dar argumentos a una petición de medidas cautelares.
En los dos casos, el objetivo es el mismo: que el conflicto cueste lo menos posible a tu negocio y que, si llega al juzgado, llegues con los papeles en orden.
Actas notariales de páginas web y anuncios, capturas fechadas, testigos y documentos. Lo que no se fija hoy puede desaparecer mañana.
Un escrito que identifica la conducta, la norma que infringe y lo que pedimos. Con plazo para responder.
Si no hay acuerdo, demanda ante la sección mercantil y, cuando el daño no puede esperar, petición de medidas cautelares.
Normalmente no. Fijar condiciones más agresivas es parte de la libre competencia. Solo se considera desleal la venta por debajo de coste en casos concretos, como cuando engaña al cliente, desacredita un producto ajeno o forma parte de una estrategia para eliminar a un competidor.
Contra las opiniones, en general, no. Contra afirmaciones de hechos falsos difundidas por un competidor o por encargo suyo, sí, porque pueden ser denigración. Lo difícil es probar quién está detrás, y en eso trabajamos primero.
Revisar qué firmó, qué información se llevó y cómo está captando clientes. Si solo compite, es libre. Si usa datos internos o induce a otros a romper sus contratos, hay acción.
Como regla general, ante la sección mercantil del lugar donde el demandado tiene su establecimiento. Si actúa en Granada pero tiene la sede fuera, conviene estudiar la competencia territorial antes de presentar nada, porque un error aquí retrasa meses el asunto.
No es imprescindible, pero ayuda mucho. Te lo explicamos en acuerdos de confidencialidad en Granada.

Llevo asuntos de competencia desleal para pymes y empresas familiares, tanto para quien la sufre como para quien recibe una reclamación que no se sostiene. Con empresas de Granada trabajo en remoto y me desplazo para las vistas. El planteamiento general lo tienes en competencia desleal.
Antes de demandar a un competidor, me aseguro de que tenemos algo más que indignación.
Colegiada ICAM 138229.
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