Una factura sin cobrar es dinero tuyo en el bolsillo de otro.
Reclamamos lo que te deben por la vía que mejor funcione en cada caso, y dejamos tus contratos para que cobrar deje de ser una pelea.
Reclamar un impago no es solo mandar cartas: es elegir bien la vía según quién te debe, cuánto y desde cuándo, y aplicar la presión correcta en el momento correcto. A tiempo y con criterio, muchas deudas se cobran sin llegar a juicio.
Trabajamos facturas impagadas, deudas entre empresas y cantidades pendientes de clientes o proveedores. Empezamos por la vía más rápida y menos costosa, y subimos la presión solo si hace falta.
Cada deuda tiene su vía. Esta es la escalera que solemos seguir.
Un requerimiento serio de pago, normalmente por burofax, que deja constancia y muchas veces basta para que el deudor reaccione.
A veces toca pactar un calendario de pago realista, que tú cobres y el otro pueda cumplir, antes que un pleito que alargue todo.
La vía judicial ágil para deudas que puedes acreditar con documentos. Si el deudor no se opone, termina rápido.
Si el deudor se opone, seguimos en vía judicial y, con la sentencia, vamos a por el cobro efectivo.
Nos cuentas quién te debe, cuánto y desde cuándo. Te decimos si te podemos ayudar y por dónde empezar.
Revisamos la deuda y los documentos que la respaldan para elegir la vía que más te conviene y con más opciones de cobro.
Empezamos por la vía más rápida y subimos la presión si hace falta, hasta la vía judicial y el cobro efectivo.
La mayoría de los impagos se podrían haber cobrado mucho antes con los contratos bien hechos.
La deuda tiene un plazo para reclamarse: si esperas demasiado, puedes perder el derecho. Conviene mover ficha pronto.
Condiciones de pago claras, garantías e intereses por demora, para que cobrar deje de ser una pelea desde el principio.
Lo primero es un requerimiento formal de pago que deje constancia, normalmente por burofax. Muchas veces eso ya mueve al deudor. Si no responde, pasamos a la vía judicial que mejor encaje, como el procedimiento monitorio.
Las deudas tienen un plazo límite para reclamarse y, si lo dejas pasar, puedes perder el derecho. El plazo depende del tipo de deuda, así que conviene no esperar y consultarlo cuanto antes.
Es una vía judicial ágil para reclamar deudas de dinero que puedes acreditar con documentos, como facturas o contratos. Si el deudor no se opone, termina rápido y con un título para cobrar.
A veces sí y a veces no, y te lo decimos con franqueza. Valoramos el importe, las posibilidades reales de cobro y el coste de reclamar antes de meterte en un procedimiento que no compense.

Soy Mercedes Batanero y dirijo Batanero Abogados. Conozco tu empresa, diseño la estrategia y me siento a negociar contigo. Hablas directamente con la abogada que lleva tu caso.
Soy especialista en Derecho Mercantil. No soy la abogada que dice a todo que sí para facturar más: te diré lo que necesitas escuchar, aunque a veces incomode.
Colegiada ICAM 138229.
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