En un mercado partido en islas, el territorio se escribe con precisión.
Contratos de distribución y agencia para empresas que venden en Baleares y para distribuidores y agentes mallorquines.
Llevar un producto a Baleares tiene una logística propia: barco, almacén en la isla, reparto a hoteles y comercios repartidos por toda la costa. Por eso muchas empresas peninsulares y extranjeras no venden directamente, sino a través de un distribuidor balear que compra y revende, o de un agente que busca clientes y cobra comisión. Y al revés: muchas empresas de Palma viven precisamente de ser ese distribuidor o ese agente.
En ambos lados de la mesa, el contrato decide lo mismo: qué territorio es de quién, qué pasa con los clientes cuando la relación termina y cuánto aviso hay que dar para cortarla. Como abogados de contratos de distribución y agencia, revisamos esos puntos pensando en cómo funciona realmente el mercado insular.
El agente promueve operaciones por cuenta de otra empresa, de forma estable y a cambio de una remuneración, sin asumir en principio el riesgo de las ventas. Su contrato tiene una ley propia, la Ley 12/1992 del contrato de agencia, con reglas que protegen al agente y que no se pueden rebajar en su perjuicio. El distribuidor, en cambio, compra el producto y lo revende por su cuenta y riesgo. No tiene una ley específica, y su relación se rige sobre todo por lo que diga el contrato.
Ojo con los nombres. En Mallorca abundan las agencias de viajes, las agencias de excursiones y los intermediarios de servicios turísticos, y que una empresa se llame agencia no la convierte en agente en el sentido de la Ley 12/1992. Lo que cuenta es lo que hace realmente: si promueve contratos por cuenta ajena de forma estable, o si compra y revende, o si presta un servicio propio.
Estas cuatro cláusulas explican la mayoría de los conflictos que vemos.
¿Toda Baleares, solo Mallorca, o también Ibiza y Menorca? ¿Incluye la venta online a clientes de las islas? Conviene escribirlo con precisión.
En la agencia por tiempo indefinido, un mes por cada año de contrato, con un máximo de seis. Se puede ampliar, pero el del agente nunca puede ser inferior al del empresario.
El agente que aportó clientes o aumentó sensiblemente las ventas puede reclamarla al terminar el contrato, con el límite de un año de remuneraciones calculado sobre los últimos cinco.
En la agencia debe constar por escrito y no puede durar más de dos años desde el final del contrato, ni extenderse más allá de la zona, clientela y productos del agente.
Hay una regla que sorprende a muchas empresas de fuera: las acciones derivadas de un contrato de agencia se tramitan ante el juez del domicilio del agente, y cualquier pacto en contrario es nulo. Si tu agente vive en Palma, el pleito será en Palma aunque el contrato diga Madrid o Barcelona. Para el agente balear es una protección importante; para la empresa que lo contrata, un dato que conviene tener presente al redactar.
Los plazos también corren deprisa. La acción para reclamar la indemnización por clientela o los daños y perjuicios prescribe al año desde que se extingue el contrato. El distribuidor, por su parte, no tiene reconocida por ley esa indemnización, aunque en algunos casos los tribunales la han aplicado por analogía, así que conviene negociarla en el contrato y no darla por hecha.
Depende de si se respetó el preaviso y de si aportaste clientela. Revisamos el contrato y tus comisiones para calcular qué reclamar, sin olvidar que el plazo es de un año.
Territorio exacto, objetivos mínimos, qué pasa con las ventas por internet, duración, causas de terminación y, si hay exclusiva, qué ocurre con el stock al final.
No necesariamente. Hay que analizar si actúa por tu cuenta de forma estable y cobra comisión, o si compra y revende. La calificación cambia sus derechos al terminar.
Vemos si la relación es de agencia, distribución, franquicia o simple suministro, porque de eso dependen tus derechos.
Redactamos o revisamos territorio, objetivos, preaviso, clientela y no competencia, según tu posición.
Negociamos con la otra parte y, si la relación se rompe, calculamos y reclamamos lo que corresponda.

Trabajo en Derecho Mercantil con fabricantes, distribuidores y agentes de toda España. Con empresas de Baleares lo hago en remoto, y conozco bien lo que significa vender en un territorio partido en islas.
Un contrato de distribución tiene que servir el día que se firma y, sobre todo, el día que se termina.
Colegiada ICAM 138229.
Utilizamos cookies para mejorar tu experiencia en nuestro sitio. Al continuar navegando, aceptas el uso de cookies.
Manage your cookie preferences below:
Essential cookies enable basic functions and are necessary for the proper function of the website.
You can find more information in our Política de cookies and .
¿Necesita asesoramiento en derecho mercantil? Pulse abajo para escribirnos por WhatsApp.