Una sociedad sin papeles al día funciona, hasta el día en que necesitas inscribir algo.
Secretaría societaria para sociedades y pequeños grupos empresariales de Málaga: calendario anual, juntas de socios y de accionistas, actas, depósito de cuentas y libros.
Es una estructura muy frecuente en Málaga. Un empresario o una familia que tiene una sociedad para cada restaurante, otra para los apartamentos turísticos, otra que es dueña de los locales y, por encima, una sociedad que tiene las participaciones de todas. Tiene sentido para separar riesgos. El problema es que cada una de esas sociedades tiene sus propias obligaciones: formular cuentas, celebrar junta, depositar, legalizar libros. Multiplicadas por cinco o seis, se acaban olvidando.
La gestión societaria consiste en que todo eso esté hecho y bien hecho, en plazo, con actas que reflejen lo que se ha decidido y documentos que el Registro Mercantil de Málaga inscriba a la primera. Lo llevamos desde Madrid, a distancia, coordinados con la asesoría contable de la sociedad, que es quien prepara los números.
Plazos legales de la Ley de Sociedades de Capital y de la Ley 14/2013. Si tu ejercicio cierra en otra fecha, se desplazan en la misma medida.
Los administradores formulan las cuentas anuales, dentro de los tres meses siguientes al cierre.
Legalización telemática de los libros obligatorios en el Registro Mercantil, dentro de los cuatro meses siguientes al cierre.
Junta ordinaria que aprueba las cuentas, la aplicación del resultado y la gestión, en los seis primeros meses del ejercicio.
Depósito de las cuentas en el Registro Mercantil del domicilio, con la certificación de los acuerdos y, en su caso, el informe de auditoría.
La consecuencia más seria de no depositar las cuentas es el cierre registral. Mientras dure el incumplimiento, el Registro no inscribe casi ningún documento de la sociedad. Sí admite el cese o la dimisión de administradores, la revocación de poderes o la disolución, pero no el nombramiento de un administrador nuevo, una ampliación de capital o un cambio de domicilio. Además, la sociedad se expone a multas que impone el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas.
Lo vemos a menudo cuando una sociedad del grupo quiere hacer una operación urgente, como vender un local o dar entrada a un socio, y descubre que lleva dos ejercicios sin depositar. Se puede regularizar, depositando las cuentas pendientes, pero lleva tiempo, y a veces hay que celebrar juntas atrasadas con las formalidades que correspondan. Si tu sociedad está en esa situación, lo primero es hacer inventario de qué falta en cada una.
En una sociedad anónima con varios accionistas que no se llevan bien, la junta general deja de ser una formalidad y se convierte en el escenario del conflicto. Ahí la forma importa mucho. La convocatoria tiene que publicarse con al menos un mes de antelación, en la web inscrita de la sociedad o, si no la tiene, en el BORME y en un diario de la provincia, salvo que los estatutos prevean otra forma. El orden del día tiene que permitir saber qué se va a votar. Y cualquier fallo puede usarse después para impugnar.
Preparamos la convocatoria y la documentación, revisamos las representaciones y acudimos a la junta para asesorar a quien la preside o a los accionistas que nos lo encargan. Si lo piden socios con al menos un 1 % del capital en la anónima, o un 5 % en la limitada, con cinco días de antelación, los administradores tienen que requerir a un notario para que levante el acta, lo que da a todos una versión fiable de lo que ocurrió. Si después algún acuerdo se discute, el siguiente paso está en impugnación de acuerdos sociales en Málaga.
En un grupo, las sociedades se prestan dinero, se alquilan locales y se facturan servicios entre ellas. Es normal, pero cada una de esas operaciones tiene que estar documentada y hacerse en condiciones de mercado. Cuando el administrador es la misma persona en las dos sociedades, existe un conflicto de interés que la ley obliga a gestionar, y ciertas operaciones requieren autorización de la junta.
Si el día de mañana entra un socio en una de las sociedades, o un comprador revisa la empresa, esas operaciones van a mirarse con lupa. Tener los contratos firmados y los acuerdos de autorización en las actas evita discusiones. En la sociedad unipersonal hay una regla añadida: los contratos entre el socio único y la sociedad tienen que constar por escrito y anotarse en un libro registro específico.
En la sociedad anónima, los administradores se nombran por el plazo que fijen los estatutos, que no puede superar los seis años. Cuando ese plazo vence, el cargo caduca en cuanto se celebra la siguiente junta o pasa el término legal para celebrar la ordinaria. En muchas anónimas familiares nadie lleva la cuenta, y un día el banco, el notario o la otra parte de un contrato advierten que quien firma ya no figura como administrador vigente en el Registro.
En la limitada el cargo suele ser indefinido, pero pasa algo parecido con los poderes otorgados hace años a personas que ya no están en la empresa y que nadie ha revocado. Por eso la revisión inicial incluye siempre una lista de cargos y apoderados con su fecha de nombramiento y su situación real, para renovar o revocar lo que haga falta antes de que se convierta en un problema.
Comprobamos en el Registro Mercantil la situación de cada sociedad: cargos vigentes, cuentas depositadas, libros legalizados y poderes en vigor.
Si hay atrasos, preparamos las juntas, actas y certificaciones pendientes para regularizar cada sociedad.
A partir de ahí, te avisamos de cada plazo y preparamos la documentación de juntas, depósitos y libros para que solo tengas que firmar.
La gestión societaria es también el día a día de las decisiones: nombrar o cesar administradores, otorgar y revocar poderes, cambiar el domicilio dentro de Málaga, aprobar una operación relevante o preparar el libro registro de socios cuando se transmiten participaciones. Cada uno de esos actos tiene su forma y, si se inscribe, su escritura.
Cuando la decisión es de mayor calado, como una ampliación de capital o un cambio en los estatutos, lo enlazamos con esos servicios. La visión general está en gestión societaria.
Salvo que los estatutos digan otra cosa, se celebra en el término municipal del domicilio social. Si los estatutos lo permiten, puede ser telemática o mixta, lo que facilita mucho la vida a los socios que no viven en Málaga.
Si todos los socios están presentes o representados y aceptan por unanimidad celebrar la junta, puede constituirse como universal sin convocatoria previa. Es habitual en sociedades familiares, pero exige que todos estén de acuerdo en celebrarla y en el orden del día.
Lo presenta el órgano de administración. La certificación de los acuerdos la expide quien tenga facultad para certificar, normalmente el secretario con el visto bueno del presidente o el administrador.
Además de los contables, el libro de actas, el libro registro de socios y, si es unipersonal, el de contratos con el socio único. Se legalizan por vía telemática.

Llevo la vida societaria de startups, pymes y empresas familiares de toda España desde Madrid. Con sociedades de Málaga trabajo en remoto y acudo en persona a las juntas que lo requieren.
Un acta bien redactada no se nota. Una mal redactada aparece dos años después, en el peor momento.
Colegiada ICAM 138229.
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