Una marca solo te pertenece cuando la registras a tu nombre.
Has dado con el nombre. Quizás una marca de calzado en el Vinalopó, un negocio de turismo en la Costa Blanca, un proyecto de juguete en Ibi, una empresa agroalimentaria, un comercio que exporta por el puerto o una startup del Distrito Digital. Lo pones en el rótulo, en la web, en el producto, en las redes. Y como lo usas a diario, asumes que ya nadie te lo puede quitar.
En marcas no manda quien usa primero, sino quien registra primero. La denominación social en el Registro Mercantil no te protege la marca. El dominio web tampoco. El perfil de Instagram, menos todavía. Si no has registrado la marca, otro puede registrarla antes que tú y obligarte a dejar de usar el nombre con el que llevas años trabajando. Cuando eso ocurre, no discutes un detalle, discutes el negocio entero.
Acompañamos a emprendedores, startups, PYMES y empresa familiar a registrar y proteger su marca como toca: antes de que haya un conflicto, no después. No a rellenar un formulario, sino a asegurarte de que el nombre con el que compites es tuyo de verdad y nadie te lo puede arrebatar.
Cualquiera entra a la web de la OEPM y presenta una solicitud de marca. Hasta ahí es sencillo, y por eso mucha gente lo hace por su cuenta o a través de una web que promete registrarte la marca en cuatro clics. La cuestión es lo que viene después de pulsar enviar.
Una marca mal planteada se cae. Se cae si elige mal las clases y deja fuera justo la actividad que de verdad realizas. Se cae si tropieza con una marca anterior parecida y le llega una oposición que no sabe contestar. Se cae si el signo no es registrable porque es genérico, descriptivo o engañoso. Y cada vez que se cae, has perdido tiempo, has puesto sobre aviso a la competencia de tu nombre y, entretanto, sigues sin ninguna protección.
Dicho claro: presentar la marca es la parte mecánica. Lo que decide el resultado es lo de antes y lo de después. Antes, verificar que el nombre está libre y se puede sostener. Después, saber reaccionar si alguien se opone o si alguien copia lo que es tuyo. Eso no sale de un formulario automático. Sale de mirar tu caso concreto, tu actividad real y el mapa de marcas que ya existen en tu sector.
Aquí vive una confusión que sale cara, porque mucha gente cree tener protegida la marca cuando en realidad no tiene nada. Conviene dejarlo claro desde el principio.
es el nombre de tu empresa en el Registro Mercantil, el que figura en las escrituras y en las facturas. Identifica a la sociedad como persona jurídica, pero no te otorga ningún derecho sobre la marca. Puedes llamarte Tal Cosa SL y que otra persona registre Tal Cosa como marca y te impida usarla en el mercado.
identifica a tu empresa en el tráfico mercantil, ante clientes y proveedores. Se registra también en la OEPM y tiene su función, pero no equivale a la marca.
es el signo que distingue tus productos o servicios frente a los de los demás: el nombre, el logo o ambos. Es lo que te concede el derecho exclusivo a usarlo y a impedir que otros lo empleen para lo mismo.
El error habitual es pensar que, por tener la sociedad constituida y el nombre en el Registro Mercantil, la marca ya queda cubierta. No queda cubierta. Son registros distintos, en oficinas distintas, con efectos distintos. Lo primero que revisamos contigo es qué tienes protegido de verdad y qué solo crees tener, porque ahí suele esconderse el agujero.
Seamos claros, porque preferimos decir las cosas como son. No tenemos oficina física en Alicante. Y para registrar y proteger tu marca, eso no te resta absolutamente nada. Más bien al contrario.
Una marca no se registra en una ventanilla de la calle. La marca nacional se solicita ante la OEPM, la de la Unión Europea ante la EUIPO y la internacional a través de la OMPI. Es un procedimiento que se gestiona en remoto desde cualquier punto, sin perder un gramo de calidad. Da igual dónde tengas el negocio: lo que mueve la aguja no es la distancia a un despacho, es quién estudia la viabilidad de tu marca, quién acierta con las clases, quién te defiende si llega una oposición y quién reacciona si alguien te copia. Eso se hace igual de bien desde aquí, hablando contigo las veces que haga falta, online y, cuando el asunto lo requiere, también de forma presencial.
Y si miramos Alicante, hay un detalle que la hace especial en este terreno. La EUIPO, la oficina que concede las marcas de la Unión Europea, tiene su sede en la propia ciudad. Y los Juzgados de lo Mercantil de Alicante funcionan como Tribunales de Marca de la Unión Europea, los únicos en España competentes para resolver los conflictos sobre marcas y diseños comunitarios, con jurisdicción en todo el país. Para una empresa alicantina que quiere proteger su marca pensando en Europa, esto significa que el registro y la defensa de su marca de la UE giran alrededor de su propia provincia. A eso se suma un tejido lleno de marcas que proteger: calzado en Elche, Elda y el Vinalopó, juguete en Ibi y Onil, turismo en la Costa Blanca, agroalimentario, mármol, textil-hogar, comercio y exportación por el puerto, y un ecosistema de startups en el Distrito Digital. Cada uno de esos proyectos pone un nombre en el mercado, y cada nombre es una marca que otro puede registrarse antes si no te adelantas. Ese es nuestro trabajo: que el nombre con el que compites sea tuyo de verdad. Sin vender cercanía que no toca, con lo que sí importa.
Nos cuentas qué marca quieres proteger, a qué te dedicas y dónde vendes. La abogada te dice de entrada si es viable y qué conviene registrar. Sin tecnicismos.
Búsqueda de antecedentes, riesgo de confusión y decisión: qué registrar (marca, nombre comercial), en qué clases de Niza y en qué ámbito (OEPM, EUIPO o internacional).
Presentamos la solicitud y seguimos el expediente hasta la concesión, todo de forma telemática, y defendemos tu marca si alguien se opone o la copia.
Una vez decides registrar, la siguiente pregunta es dónde. Y la respuesta depende de hasta dónde llega o va a llegar tu negocio, no de una norma fija.
Acertar con el ámbito no es un matiz menor. Registrar solo en España una marca que en un año venderá en Francia y Alemania es quedarse corto; registrar en toda la UE una marca de un negocio puramente local es pagar por un alcance que no necesitas. La decisión correcta nace de mirar tu negocio real y hacia dónde se dirige, y eso es lo que repasamos contigo antes de presentar nada.
Esta es la parte que casi nadie explica bien y donde más marcas nacen cojas. Una marca no se registra en abstracto: se registra para unos productos o servicios concretos, ordenados por la Clasificación de Niza en cuarenta y cinco clases.
Significa que tu marca solo queda protegida para las clases que elegiste. Si registras tu nombre para una sola clase y después amplías el negocio a una actividad que cae en otra, esa parte se queda desprotegida, y un tercero podría registrar tu mismo nombre para ella. Pasarse también cuesta: registrar en clases que no usas ni vas a usar es gastar de más y, encima, te expone a que la marca caduque por falta de uso en esas clases.
Acertar con las clases es, junto con la búsqueda previa, lo que decide si tu marca te servirá de verdad. No se trata de marcar todas por si acaso ni de quedarse con una para ahorrar. Se trata de cubrir lo que haces hoy y lo que tienes intención real de hacer mañana, ni más ni menos. Esa lectura la hace un profesional que entiende tu negocio, no una casilla de un formulario.
Antes de presentar nada conviene hacer algo que muchos se saltan y luego lamentan: comprobar que el camino está despejado. Es el estudio de viabilidad, o búsqueda de antecedentes.
Consiste en revisar las marcas ya registradas o solicitadas que se parezcan a la tuya, en las clases que te interesan, para detectar si alguna puede chocar con la tuya. La clave está en el riesgo de confusión: dos marcas no necesitan ser idénticas para entrar en conflicto, basta con que se parezcan lo suficiente, para productos o servicios similares, como para que el público pueda confundirlas. Ese es el problema que no salta a la vista.
Hacer esta búsqueda antes de invertir te ahorra el peor escenario, que es descubrir que tu marca choca cuando ya has impreso el packaging, montado la web y empezado a vender. Te permite decidir con información: seguir, ajustar el nombre o el logo, acotar las clases o cambiar de planteamiento. Comprobarlo antes es barato y descubrirlo después es muy caro. Por eso, para nosotros, una marca arranca aquí.
Cuando presentas una marca, se publica en el boletín oficial y se abre un plazo para que terceros que se consideren perjudicados presenten oposición. Es un momento delicado, y saber manejarlo separa conseguir el registro de quedarse sin él.
Te puede tocar por los dos lados. Que seas tú quien recibe una oposición de un titular anterior convencido de que tu marca se parece demasiado a la suya, y entonces hay que contestar con argumentos sólidos sobre por qué no existe riesgo de confusión, o negociar una salida. O que seas tú quien tiene que oponerse a la marca de un tercero que se acerca peligrosamente a la tuya, para defender lo que ya es tuyo antes de que aterrice en el mercado.
En cualquiera de los dos casos, esto no es rellenar otro formulario: es un escrito jurídico que hay que fundamentar bien, con plazos que no perdonan. Una oposición bien planteada o bien contestada decide si una marca vive o muere. De ahí que convenga tener a alguien que se mueva con soltura en este terreno desde el primer momento, y no buscarlo a la carrera cuando ya ha llegado la notificación.
Registrar la marca te da un derecho, pero ese derecho hay que poder ejercerlo. Tener la marca registrada y que otro la siga usando no sirve de nada si no haces algo. Y aquí es donde el registro deja de ser un papel y pasa a ser una herramienta.
Cuando un tercero usa tu marca, o una muy parecida, para productos o servicios similares sin tu permiso, hay infracción, y la ley te abre varias vías para reaccionar:
Hay aquí una ventaja propia de Alicante que conviene conocer. Las acciones por violación de una marca de la Unión Europea o de un dibujo o modelo comunitario no se ventilan en cualquier juzgado: los Juzgados de lo Mercantil de Alicante actúan como Tribunales de Marca de la Unión Europea, con competencia sobre todo el territorio español. Si tu marca es de la UE y alguien la infringe, el litigio acaba en Alicante. Saber eso desde el principio cambia cómo se plantea la defensa.
A veces, además, la conducta de quien te copia entra también en el terreno de la competencia desleal, que regula la Ley 3/1991. Confundir al consumidor, aprovecharse de tu reputación o imitar de forma desleal son actos reclamables por esa vía, en ocasiones de forma complementaria a la defensa de la marca. Saber por dónde atacar cada caso, y con qué, es justo lo que convierte un registro en una protección real.
Una marca registrada no es para siempre por sí sola. Dura diez años desde la solicitud y se puede renovar de forma indefinida por periodos de diez años. Mientras la renueves, es tuya; el día que se te pasa el plazo, la pierdes, y con ella todo lo que habías levantado alrededor del nombre.
Y hay otra trampa que poca gente lleva en el radar: la caducidad por falta de uso. Si registras una marca y no la usas de forma efectiva durante un periodo de cinco años, un tercero puede pedir que se declare caducada por ese motivo, y quedársela. La marca no es para guardarla en un cajón, es para usarla. Registrar y luego no explotar lo registrado deja la puerta abierta a perderlo.
A esto se añade la posible nulidad, cuando una marca nunca debió concederse porque chocaba con un derecho anterior o no cumplía los requisitos legales. Por todo ello, una marca no se registra y se olvida: se vigila, se renueva a tiempo y se usa de manera que el registro se sostenga. Es la diferencia entre tener una marca que te protege durante años y tener un papel que un día descubres que ya no vale.
Si has llegado hasta aquí con la idea de patentar un invento, conviene decírtelo sin rodeos, porque preferimos ser honestos a venderte lo que no toca.
Una patente protege una invención técnica, y su tramitación, regulada por la Ley 24/2015, tiene un componente técnico de peso: la redacción de las reivindicaciones, los informes sobre el estado de la técnica, las cuestiones de ingeniería. Esa tramitación técnica la llevan los agentes de la propiedad industrial, una figura específica para esto. Mercedes es abogada mercantilista, no agente de la propiedad industrial, y aquí el foco está en la marca.
Lo que sí podemos hacer, y hacemos, es ayudarte a entender qué necesitas de verdad, ordenar la parte jurídica que rodea a tu propiedad industrial y, si tu caso requiere tramitar una patente, ponerte en contacto con quien la lleva como se debe. Lo que no vamos a hacer es decirte que te tramitamos algo que no nos corresponde. Para la marca estás en el sitio adecuado; para la patente técnica, te orientamos hacia quien toca.
Hay webs que te prometen registrar la marca por internet en cuatro clics y por poco dinero. Para presentar una solicitud sin más, valen. El problema es que registrar una marca no es solo presentarla, y eso no lo cuentan.
Una web automática rellena el formulario y lo envía. No estudia si tu nombre choca con una marca anterior, no acierta con las clases pensando en cómo va a crecer tu negocio, no sabe contestar una oposición cuando llega y, desde luego, no te defiende el día que alguien te copia. Una abogada mercantilista se sienta a pensar tu marca: si es viable, cómo registrarla para que te sirva, cómo protegerla y cómo reaccionar cuando haga falta. Es la diferencia entre que te tramiten un papel y que te protejan un activo.
En Batanero Abogados nos dedicamos solo a Derecho Mercantil y Societario. No hacemos de todo un poco. Esa especialización es la que permite ver, antes de presentar, los problemas que un formulario automático te dejaría dentro sin que te enteres. Y hablas directamente con la abogada que lleva tu caso, no con un comercial, ni con un becario, ni con una centralita.
Esta página es una pieza de nuestro trabajo como abogado mercantil en Alicante, donde acompañamos a las empresas en todo lo que rodea a su actividad.
Una marca se protege mejor cuanto antes, porque en este terreno gana quien se adelanta. Esperar a tener un conflicto para registrar es llegar tarde, y llegar tarde en marcas casi siempre significa pelear por recuperar lo que pudo asegurarse desde el principio.
Cuéntanos con qué nombre trabajas y hacia dónde va tu negocio. Comprobamos si tu marca está libre, te decimos cómo y dónde registrarla y nos ocupamos de protegerla, para que el nombre con el que has levantado tu proyecto en Alicante sea tuyo y nadie te lo pueda quitar.
La marca no se registra por ciudades. La marca nacional se solicita ante la OEPM y protege tu nombre en todo el territorio español, tengas el negocio en Alicante o donde sea. Si tu mercado va más allá de España, puedes registrar una marca de la Unión Europea ante la EUIPO, con sede en Alicante, que cubre los veintisiete Estados de la UE, o una marca internacional a través de la OMPI para otros países. Lo importante no es dónde estás tú, sino hasta dónde llega tu negocio, y eso decide el ámbito que te conviene.
Mucho, y es una ventaja. La EUIPO, que concede las marcas de la Unión Europea, tiene su sede en Alicante. Y los Juzgados de lo Mercantil de Alicante actúan como Tribunales de Marca de la Unión Europea: son los únicos en España competentes para resolver los litigios sobre marcas y dibujos o modelos comunitarios, con jurisdicción sobre todo el territorio nacional. Si registras una marca de la UE y alguien la infringe, ese conflicto se resuelve en Alicante. Es un dato que conviene tener presente al planificar el registro y la defensa.
No. Es una de las confusiones más frecuentes. La denominación social es el nombre de tu empresa en el Registro Mercantil e identifica a la sociedad, pero no te da derechos sobre la marca. Son registros distintos. Puedes tener la sociedad constituida y que otro registre tu mismo nombre como marca y te impida usarlo en el mercado. Para proteger el nombre con el que vendes hay que registrar la marca ante la OEPM o la EUIPO; no basta con tener la sociedad.
Tener la marca registrada te da derecho a impedir que otros la usen para productos o servicios similares sin tu permiso. Si alguien la copia, la ley te abre varias vías: la acción de cesación para que deje de usarla, la indemnización por los daños causados y las medidas cautelares para frenar la infracción de forma rápida mientras se resuelve. En algunos casos la conducta entra además en la competencia desleal. Si la marca es de la Unión Europea, el litigio se sustancia ante los Tribunales de Marca de la UE en Alicante. Lo importante es reaccionar a tiempo y bien, porque el derecho hay que hacerlo valer.
Una marca dura diez años desde la solicitud y se puede renovar de forma indefinida por periodos de diez años. Si no la renuevas a tiempo, la pierdes. Y hay otra manera de perderla: la caducidad por falta de uso. Si no usas la marca de forma efectiva durante cinco años, un tercero puede pedir que se declare caducada. La marca es para usarla, no para guardarla. Por eso conviene vigilar los plazos de renovación y asegurarse de que el uso real sostiene el registro.
Aquí preferimos ser honestos. La marca sí: el registro y la protección de marcas es nuestro terreno. La patente es otra cosa. Protege una invención técnica y su tramitación, regulada por la Ley 24/2015, la llevan los agentes de la propiedad industrial, una figura específica para la parte técnica de reivindicaciones e informes. Mercedes es abogada mercantilista, no agente de la propiedad industrial. Lo que hacemos es orientarte sobre lo que necesitas y, si hace falta una patente, ponerte en contacto con quien la tramita como se debe.

Soy Mercedes Batanero y dirijo Batanero Abogados. Me dedico al Derecho Mercantil y acompaño a emprendedores, startups, PYMES y empresa familiar: no a grandes corporaciones, sino a quien está construyendo su proyecto y necesita que lo jurídico le proteja, no que le estorbe.
Cuando me sentáis a registrar vuestra marca, lo primero que hago no es presentar la solicitud. Es entender con qué nombre trabajáis, qué hacéis de verdad y hacia dónde vais, para comprobar que la marca es viable, acertar con las clases y dejarla protegida de forma que os sirva. Hablas directamente con la abogada que lleva tu caso, no con un intermediario ni con una web automática.
Mi forma de trabajar es sencilla: explicarte las cosas en cristiano, anticipar los problemas antes de que ocurran y dejarte la marca bien atada desde el primer día. Trabajo con empresas de Alicante y de toda España, de forma online y, cuando el asunto lo requiere, también presencial.
Colegiada ICAM 138229.
Cuéntanos con qué nombre trabajas y hacia dónde va tu negocio. Le damos una vuelta juntos, comprobamos si tu marca está libre, te decimos cómo y dónde registrarla y nos ocupamos de protegerla, para que el nombre con el que compites sea tuyo de verdad.
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