Competir fuerte es legal. Competir con lo que es tuyo, no.
Acciones de competencia desleal para fabricantes, distribuidores y empresas de servicios de la provincia de Alicante: imitación de productos, captación de clientes con engaño, uso de secretos y descrédito.
La Comunitat Valenciana concentra alrededor del 65 % de las empresas y del empleo del calzado español, y casi todo ese tejido está en la provincia de Alicante, entre Elche, Elda, Petrer y Villena. Es una industria que vive de temporadas cortas. Un modelo que funciona en una feria se vende durante unos meses, y si en ese tiempo aparece en el mercado una versión casi idéntica y más barata, la temporada se pierde aunque el pleito se gane un año después.
Lo mismo ocurre con el juguete de la Foia de Castalla, con el mueble y la decoración o con los productos de alimentación con receta propia. Y en la costa el conflicto suele ser otro: el comercial que se va a la competencia con la cartera de clientes, el antiguo socio que monta el mismo negocio dos calles más allá o las reseñas falsas que hunden a un restaurante en plena temporada.
La Ley de Competencia Desleal parte de una idea que sorprende a muchos empresarios: imitar productos e iniciativas ajenas es libre, salvo que estén protegidos por un derecho de exclusiva reconocido por la ley. Si tu diseño no está registrado, que alguien fabrique algo parecido no basta para ganar un pleito.
La imitación pasa a ser desleal en tres casos. Cuando puede hacer que los clientes asocien el producto copiado con el tuyo. Cuando supone aprovecharse indebidamente de tu reputación o de tu esfuerzo. Y cuando un competidor imita de forma sistemática tus productos e iniciativas con el objetivo de impedir que te afiances en el mercado. Además, si el riesgo de asociación era inevitable, la ley excluye la deslealtad.
Nuestro primer trabajo, por tanto, es comparar con honestidad tu producto y el del competidor, reunir pruebas de cuándo llegó el tuyo al mercado y valorar si encaja en alguno de esos supuestos. Si además existen derechos de exclusiva registrados, esa parte es otra materia que no llevamos, y te lo diremos desde el principio.
La ley recoge muchos actos desleales. Estos son los que aparecen con más frecuencia entre empresas de un mismo mercado.
Un producto, un envase o una presentación tan parecidos al tuyo que el cliente puede pensar que vienen del mismo fabricante.
Usar tu prestigio para vender lo propio, por ejemplo presentando un producto como del tipo o del modelo del tuyo.
Utilizar fórmulas, escandallos, listas de clientes o procesos que alguien se llevó sin permiso o enseñó incumpliendo un compromiso de reserva.
Empujar a tus clientes, proveedores o empleados a incumplir sus contratos contigo. Si solo se les anima a terminarlos de forma regular, hace falta algo más: engaño, uso de un secreto o intención de expulsarte del mercado.
Información falsa o que induce a error sobre el origen, las características o el fabricante de un producto, por ejemplo presentar como propio lo que fabrica otro.
Difundir afirmaciones que dañan tu crédito en el mercado y que no son exactas, verdaderas y pertinentes. Incluye correos a clientes y comentarios en internet.
Muchos casos no los inicia un competidor desconocido, sino alguien que estuvo dentro: un agente comercial, un director de fábrica, un socio que se separó. Sabe qué clientes son rentables, en qué condiciones compras y qué proveedor te sirve mejor. Que use su experiencia es legítimo. Que use tus listados, tus fichas técnicas o tus condiciones con clientes, no.
Aquí la prueba es decisiva. Revisamos qué documentos se llevó, qué accesos tenía y cuándo empezaron a moverse los clientes. También qué firmó al entrar o al salir, porque un pacto de no competencia o un acuerdo de confidencialidad cambian por completo la posición de partida. Si quien compite es un antiguo socio, entran en juego además las reglas de la sociedad, que tratamos en conflictos entre socios en Alicante.
Las acciones de competencia desleal prescriben al año desde que pudiste ejercitarlas y supiste quién cometió el acto, y en todo caso a los tres años desde que terminó la conducta. Un año pasa rápido si esperas a ver si el problema se resuelve solo.
La ley permite pedir que se declare la deslealtad, que cese la conducta, que se eliminen sus efectos, que se rectifiquen informaciones falsas y que se indemnicen los daños si hubo dolo o culpa. Cuando el daño es inmediato, como en una temporada de calzado o en una campaña de Navidad del juguete, lo decisivo suelen ser las medidas cautelares: pedir al juez que ordene retirar el producto o detener la conducta mientras dura el procedimiento.
En la provincia, estos asuntos los conoce la Sección de lo Mercantil del Tribunal de Instancia de Alicante, con sede en la calle Pardo Gimeno de la capital y una plaza desplazada en Elche. Antes de llegar ahí, casi siempre enviamos un requerimiento formal al competidor. Bastantes conflictos terminan con ese escrito, y si no, sirve para fijar la fecha en que supo que su conducta era ilícita.
La mayoría de pleitos de competencia desleal se ganan o se pierden por la prueba, y buena parte de esa prueba se puede preparar en frío. Si lanzas colecciones o productos propios, conserva la documentación que acredita cuándo los creaste y cuándo los presentaste: bocetos fechados, fichas de producto, pedidos a proveedores, fotografías de la feria. Ante una copia, demostrar quién llegó primero deja de ser un problema.
Con los comerciales y agentes, el contrato debería decir qué información reciben, qué deben devolver al terminar y si existe un pacto de no competencia, que en el contrato de agencia no puede durar más de dos años desde la extinción. Con distribuidores, que tus listados y condiciones son reservados. Lo explicamos en contratos de distribución y agencia en Alicante. Y dentro de la empresa, basta con limitar quién accede a escandallos, condiciones de compra y fichas de clientes.
Compras ante testigo, actas notariales de webs y catálogos, capturas fechadas y documentos internos. Lo que no se prueba no existe en el juicio.
Un escrito claro con lo que tiene que dejar de hacer y en qué plazo. A veces basta.
Si no hay respuesta, preparamos la demanda y, cuando el daño corre, la solicitud de medidas cautelares.
Depende. Si tu modelo no está protegido por un derecho de exclusiva, la imitación es libre salvo que genere riesgo de asociación, aproveche indebidamente tu reputación o forme parte de una estrategia sistemática contra ti. Hay que analizar los dos productos y cómo se venden.
Captar clientes no es ilícito por sí mismo. Lo es si utiliza tus listas o información reservada, si engaña a los clientes o si les induce a incumplir contratos vigentes contigo. La clave está en qué información usa y cómo la consiguió.
Guarda capturas fechadas y, si puedes, identifica el origen. Si las difunde un competidor y son falsas o no pertinentes, pueden constituir denigración. Antes de actuar valoramos si conviene pedir la retirada a la plataforma o ir directamente contra quien las publica.
Un año desde que pudiste actuar y supiste quién era el responsable, y como máximo tres años desde que terminó la conducta. No conviene apurar esos plazos.

Llevo asuntos de Derecho Mercantil de empresas industriales, familiares y startups, y con las de Alicante trabajo en remoto desde Madrid, con desplazamiento cuando hay una vista o una reunión importante.
En competencia desleal soy muy directa: si veo que el caso no se sostiene, te lo digo antes de que gastes un año en él.
Colegiada ICAM 138229.
Utilizamos cookies para mejorar tu experiencia en nuestro sitio. Al continuar navegando, aceptas el uso de cookies.
Manage your cookie preferences below:
Essential cookies enable basic functions and are necessary for the proper function of the website.
You can find more information in our Política de cookies and .
¿Necesita asesoramiento en derecho mercantil? Pulse abajo para escribirnos por WhatsApp.