Lo que enseñas en una reunión ya no lo puedes desenseñar. Lo que firmas antes, sí lo puedes reclamar.
Acuerdos de confidencialidad para estudios de videojuegos, empresas de software y negocios malagueños que van a abrir su información a un tercero.
En Málaga hay cada vez más empresas que viven de enseñar lo que tienen. El Polo Nacional de Contenidos Digitales, el espacio municipal de Tabacalera, acoge estudios de videojuegos y productoras que presentan sus prototipos a distribuidoras de fuera. Cada junio, el Digital Enterprise Show llena el Palacio de Ferias y Congresos de reuniones entre empresas tecnológicas, grandes clientes e inversores. Y una consultora de la ciudad que quiere trabajar para una multinacional tiene que contarle cómo lo hace antes de que le adjudiquen nada.
En todas esas conversaciones circula información que vale dinero: código, una mecánica de juego, una base de clientes, un método de trabajo, unas cifras de negocio. Un acuerdo de confidencialidad, o NDA, es el contrato que fija qué puede hacer la otra parte con lo que le enseñas y qué pasa si lo usa para otra cosa. Trabajamos con empresas malagueñas desde Madrid, en remoto, y lo normal es que el texto esté listo antes de que tengas que coger el portátil para la reunión.
La Ley 1/2019 de Secretos Empresariales protege la información que reúne tres condiciones: que no sea conocida ni fácilmente accesible en tu sector, que tenga valor precisamente por ser secreta y que hayas tomado medidas razonables para mantenerla en secreto. Esa tercera condición es la que se olvida. Si un día tienes que reclamar, tendrás que demostrar que cuidabas esa información, y un NDA firmado antes de compartirla es la prueba más directa de que lo hacías.
La misma ley considera ilícito usar o revelar un secreto incumpliendo un acuerdo de confidencialidad. Dicho de otro modo, el NDA no solo te da una acción contractual contra quien lo firmó. También refuerza la protección legal de tu información frente a quien la obtenga a través de él. Y si llega el pleito, permite pedir que el tribunal trate como confidencial la información que se aporte al procedimiento, para que defenderla no obligue a exponerla.
Un NDA de dos párrafos sirve de poco. Estas son las piezas que revisamos en cada uno.
Una definición que abarque lo que se dice en las reuniones, no solo los documentos marcados como confidenciales, y que excluya lo que ya era público o conocía la otra parte.
La finalidad concreta, por ejemplo evaluar una colaboración o una inversión, y la prohibición expresa de usarla para cualquier otro proyecto propio o ajeno.
Empleados, asesores o empresas del grupo de la otra parte, siempre con el mismo deber de reserva y con la parte firmante respondiendo por ellos.
Un plazo que vaya más allá del fin de las conversaciones. Para un secreto que debe seguir siéndolo, conviene que la obligación dure mientras la información no sea pública.
Devolución o destrucción de documentos y copias, incluidas las que estén en la nube, con un certificado de que se ha hecho.
Una cláusula penal que fije de antemano la indemnización, para no tener que probar el daño exacto, sin perjuicio de reclamar más si el perjuicio es mayor.
Una distribuidora internacional, una plataforma o una gran empresa no suele aceptar tu modelo. Te envía el suyo, casi siempre en inglés y pensado para protegerla a ella. Firmarlo sin leerlo con atención es un error frecuente, porque algunas cláusulas de esos modelos hacen justo lo contrario de lo que esperas.
No siempre se consigue cambiarlo todo, porque la fuerza negociadora es la que es. Pero casi siempre se puede eliminar lo peor, y saber qué estás aceptando ya te permite decidir qué enseñar y qué guardarte para una fase posterior.
No es lo mismo enseñar un prototipo a una distribuidora que abrir tus cuentas a un posible comprador o explicar tu proceso a un proveedor que va a fabricar para ti. Por eso adaptamos el acuerdo a cada caso. En una negociación de compraventa, el NDA debe cubrir también la existencia misma de las conversaciones y la prohibición de captar a tu equipo o a tus clientes; lo vemos en fusiones y adquisiciones en Málaga. Con un inversor de capital riesgo, en cambio, hay que contar con que muchos fondos no firman NDA en la primera reunión, así que se trabaja sobre qué información se entrega y cuándo.
Si la relación va a durar, la confidencialidad suele acabar dentro de un contrato más amplio, como uno de desarrollo, de distribución o de prestación de servicios. Ahí la revisamos junto con el resto de obligaciones, como explicamos en contratos mercantiles en Málaga. Y cuando la información se va con un exsocio o con alguien que se pasa a la competencia, el problema deja de ser contractual y entra en competencia desleal. El enfoque general del servicio está en acuerdo de confidencialidad.
A quién, para qué y en qué fase. Con eso decidimos si basta un NDA corto o hace falta algo más completo.
Si es tuyo, lo preparamos a medida. Si viene de la otra parte, te marcamos las cláusulas peligrosas y proponemos alternativas en el mismo idioma.
Firma electrónica en la mayoría de casos, sin desplazamientos. Te dejamos claro qué información conviene reservar aun con el acuerdo firmado.
Sí. El acuerdo de confidencialidad no necesita notario ni ninguna forma especial. Lo importante es poder probar quién lo firmó y cuándo, y una firma electrónica fiable lo resuelve.
Puedes tener un modelo base, pero conviene ajustar la finalidad y la información cubierta a cada caso. Un texto genérico es más fácil de discutir si algún día hay que reclamar.
Reúne todo lo que enseñaste y cuándo, y no envíes reproches por escrito sin revisarlos antes. Las acciones de defensa de secretos empresariales prescriben a los tres años desde que sabes quién los ha usado, y hay medidas cautelares para frenar el uso mientras dura el pleito.
Protege la información concreta que compartes y que cumple los requisitos de secreto. Una idea general que cualquiera del sector podría tener es difícil de proteger, por eso el acuerdo debe identificar bien qué es lo valioso.

Me dedico al Derecho Mercantil para startups, pymes y empresa familiar desde Madrid. Con empresas de Málaga trabajo en remoto, que para un NDA es lo natural, y me desplazo si una negociación lo requiere.
Antes de redactar un acuerdo de confidencialidad pregunto qué es lo que no puede salir de la sala bajo ningún concepto. Lo demás es secundario.
Colegiada ICAM 138229.
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