El contrato que más te protege es el que redactas tú, antes de que te manden el suyo.
Redacción de contratos y condiciones generales para empresas de Zaragoza que fabrican, venden o prestan servicios a otras empresas.
Zaragoza es una provincia de empresas que fabrican y venden. Solo FEMZ, la federación de empresas del metal de Zaragoza, reúne a unas 2.200 asociadas de producción, comercio, reparación, instalación y mantenimiento. Muchas trabajan con presupuestos aceptados por correo, pedidos por teléfono y una hoja de condiciones en el reverso del albarán que nadie ha mirado en años.
Cuando una de esas empresas busca una abogada de contratos en Zaragoza, pocas veces es para firmar algo que le han enviado. Suele ser porque un cliente ha devuelto una máquina, no ha pagado o reclama un daño, y al buscar el contrato descubre que no existe o que no dice lo que creía. Nuestro trabajo empieza antes: redactar los contratos y condiciones con los que vende tu empresa para que, cuando surja el problema, ya esté resuelto por escrito.
Las condiciones generales son las cláusulas que redactas una vez y aplicas a todos tus clientes. Entre empresas son legales y muy útiles, pero la Ley 7/1998 de condiciones generales de la contratación exige ciertos pasos para que vinculen: el cliente tiene que aceptar que se incorporen, hay que informarle de que existen y darle un ejemplar, y no quedan incorporadas las que no tuvo oportunidad real de conocer al contratar ni las ilegibles, ambiguas u oscuras.
En el día a día de un taller o una distribuidora, eso significa que unas condiciones en letra diminuta al dorso de una factura que llega después de la entrega probablemente no sirvan de nada. En cambio, un presupuesto que remite a ellas, las adjunta y se acepta por escrito, aunque sea por correo electrónico o en tu web, sí. La ley reconoce plenos efectos a los contratos celebrados por vía electrónica, así que el formato no es el problema: lo importante es poder demostrar que el cliente las tuvo delante.
Ninguna de estas cláusulas es complicada. Lo que suele fallar es que no están.
El equipo no es del cliente hasta que lo paga entero. Si el bien es identificable, como una máquina con número de serie, la reserva puede inscribirse en el Registro de Bienes Muebles para hacerla valer frente a terceros.
Hasta dónde respondes si el producto falla, con exclusión de daños indirectos y un tope razonable.
Una cantidad pactada para el retraso o el incumplimiento, que evita tener que probar el daño exacto.
Cómo se ajusta lo que cobras si suben las materias primas o la energía en un contrato largo.
Qué hechos te liberan de cumplir a tiempo y qué tienes que hacer para invocarlos.
Planos, fórmulas y listas de clientes que compartes mientras negocias.
Casi todos los contratos terminan con una cláusula que dice quién decide si hay conflicto, y casi nadie la lee. Conviene saber dos cosas. La primera es que pactar los juzgados de Zaragoza funciona en los asuntos de mayor cuantía, pero la Ley de Enjuiciamiento Civil no admite esa sumisión en los que se tramitan por juicio verbal, y el monitorio se presenta siempre en el domicilio del deudor. Con un cliente de Valencia o de Bilbao, una deuda pequeña se reclamará allí, diga lo que diga el contrato.
La segunda es que existe la alternativa del arbitraje. La Corte Aragonesa de Arbitraje, con sede en la Cámara de Comercio de Zaragoza, administra arbitrajes civiles y mercantiles desde 2008 y recogió el testigo de la corte que la Cámara había creado en 1989. Un laudo produce efectos de cosa juzgada, solo se puede anular por motivos tasados y suele llegar antes que una sentencia, aunque tiene su propio coste y no siempre compensa en asuntos pequeños. Lo valoramos según el cliente y la operación.
Si el contrato que te preocupa es el que te impone un cliente mucho mayor, lo contamos en abogado mercantil en Zaragoza. Si vendes a través de terceros, mira contratos de distribución y agencia, y si compartes información sensible, acuerdos de confidencialidad. La visión general está en contratos mercantiles.
Quién pide, cómo se acepta, cuándo se entrega y cuándo se cobra. El contrato tiene que parecerse a tu operativa real.
Te entregamos el contrato o las condiciones y repasamos contigo cada cláusula importante.
Ajustamos presupuestos, web y hojas de pedido para que el cliente las acepte de una forma que se pueda probar.
Sí. Entre empresas el contrato no necesita, salvo excepciones, una forma especial, y la aceptación por correo es válida. Lo importante es conservar los mensajes y que de ellos se deduzca qué se aceptó.
Para empezar, quizá. Pero las plantillas no conocen tu producto, tus plazos ni tus riesgos, y suelen omitir lo que más importa, como el límite de responsabilidad o la reserva de dominio.
Sí. Leemos el texto, señalamos lo que te perjudica y te proponemos una contrapropuesta que la otra parte pueda aceptar.
Entonces revisamos qué dice lo firmado y qué prueba tienes, y elegimos entre negociar, reclamar o resolver el contrato. Si lo que falta es el pago, lo explicamos en reclamación de impagos en Zaragoza.

Me dedico al Derecho Mercantil y buena parte de mi trabajo es redactar contratos para pymes que venden a otras empresas. Con empresas de Zaragoza trabajo en remoto y viajo cuando hace falta.
Escribo cada contrato para que lo entienda quien lo firma y le sirva a quien tenga que reclamar con él.
Colegiada ICAM 138229.
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