El dinero que entra en una sociedad siempre trae algo más: un nuevo reparto del poder.
Ampliaciones de capital para pymes y empresas familiares de Zaragoza que reciben a un inversor, capitalizan préstamos de los socios o abren la puerta a la financiación pública aragonesa.
Cuando una empresa zaragozana nos llama por una ampliación de capital, casi siempre viene con la parte económica pensada: cuánto dinero hace falta y quién lo pone. Lo que suele estar menos pensado es lo que cambia por dentro. Cada participación nueva lleva un voto y un derecho al dividendo, así que el socio que hoy tiene el 60 % puede quedarse por debajo de la mitad sin darse cuenta, y con él la capacidad de aprobar solo las decisiones ordinarias.
Nuestro trabajo es que la operación cuadre en las dos dimensiones. Que el dinero entre de la forma más segura y que el nuevo reparto de votos y derechos sea el que los socios han decidido, no el que resulta por accidente de una hoja de cálculo.
Aragón tiene una herramienta de financiación que pasa precisamente por la ampliación de capital. SODIAR, la Sociedad para el Desarrollo Industrial de Aragón, es una sociedad mercantil participada mayoritariamente por el Gobierno de Aragón que apoya proyectos de inversión de empresas aragonesas. Una de sus fórmulas es entrar como socio minoritario, con participaciones de entre el 5 y el 45 %, que asume en una ampliación de capital y no comprando a los socios actuales.
Su entrada es temporal, normalmente entre tres y cinco años, y no participa en la gestión diaria ni se sienta en el consejo. A cambio, los socios firman un compromiso de recompra de esas participaciones en un plazo máximo de cinco años, por un valor fijado de antemano que se actualiza cada año, y la empresa se obliga a destinar el dinero al plan de negocio presentado.
Desde el punto de vista mercantil, ese esquema tiene consecuencias que conviene revisar antes de firmar. El compromiso de recompra lo asumen los socios, no la sociedad, y puede pesar sobre su patrimonio personal si el negocio no va como se esperaba. Además, la entrada de un socio público exige que el acuerdo de ampliación, los estatutos y el pacto que se firme con él encajen entre sí. Lo leemos todo junto y te explicamos qué estás asumiendo tú como socio.
La Ley de Sociedades de Capital trata de forma distinta cada vía. Elegir bien evita retrasos en el Registro y discusiones entre socios.
Cada socio tiene derecho a asumir participaciones en proporción a las que ya tiene. En la limitada, el plazo para ejercerlo no puede ser inferior a un mes desde el anuncio en el BORME o desde la comunicación escrita a cada socio.
Si el inversor tiene que asumir las participaciones en lugar de los socios, hay que suprimir el derecho de preferencia. La junta necesita al menos dos tercios de los votos y un informe de los administradores que justifique el valor y la contraprestación.
Lo que un socio prestó a la sociedad puede convertirse en capital por compensación de créditos. En la limitada esos créditos deben ser totalmente líquidos y exigibles, y los administradores deben acreditar que cuadran con la contabilidad.
Una nave, una máquina o una rama de actividad pueden aportarse en lugar de dinero. Hay que describirlas y valorarlas bien, porque los socios responden de la realidad y del valor atribuido.
Un error frecuente es emitir las participaciones nuevas a su valor nominal cuando la empresa vale mucho más. Si una sociedad con años de actividad y reservas acumuladas emite las nuevas participaciones por su nominal y sin prima, el nuevo socio entra en condiciones que diluyen sin motivo a los que construyeron la empresa. La prima de asunción corrige eso: el que llega paga el nominal más una cantidad adicional que refleja lo que vale la sociedad.
Fijar esa prima exige una valoración razonable y defendible ante los propios socios. Si alguno no está de acuerdo, el informe de los administradores es la pieza en la que se apoyará el acuerdo, y conviene que esté bien hecho. Cuando la ampliación es para un inversor que ya ha negociado su entrada, revisamos también el acuerdo de inversión y el pacto de socios que suele acompañarla.
Decidimos la modalidad, preparamos la convocatoria, los informes que exija la ley y la propuesta de acuerdo para la junta.
Se aprueba el aumento, corre el plazo de preferencia si procede y los socios o el inversor asumen y desembolsan las participaciones.
Se otorga la escritura en la notaría de Zaragoza que elijáis y se presenta al Registro Mercantil. Seguimos la tramitación hasta que queda inscrita.
Una ampliación no termina con el acuerdo de la junta ni con el ingreso en el banco. La ejecución del aumento tiene que llegar al Registro Mercantil de Zaragoza, y la ley protege a quien ya ha puesto su dinero: si pasan seis meses desde que se abrió el plazo de preferencia sin que se haya presentado la ejecución a inscripción, quienes asumieron las participaciones pueden pedir que se les devuelva lo aportado, con intereses si el retraso es culpa de la sociedad.
Por eso cerramos el calendario antes de convocar: fecha de junta, plazo de preferencia, firma y presentación. Si después de la ampliación hay que adaptar los estatutos o el órgano de administración, lo vemos en estatutos sociales en Zaragoza y en gestión societaria.
Sí, con la mayoría que exige la ley o los estatutos. Pero tienes derecho a asumir tu parte y mantener tu porcentaje, salvo que se suprima la preferencia con los requisitos legales. Si el aumento se aprueba solo para diluirte sin necesidad para la sociedad, puede ser impugnable.
Tu porcentaje bajará. A veces se puede negociar que otros socios te compren el derecho o pactar un calendario de desembolso. Lo vemos antes de la junta, no después.
Sí, mediante compensación de créditos, siempre que el préstamo esté vencido y sea exigible en su totalidad y figure en la contabilidad. Es una forma habitual de reforzar los fondos propios.
Su participación es siempre minoritaria y no interviene en la gestión diaria. Lo que sí asumes es el compromiso de recomprarle sus participaciones en el plazo pactado, y eso hay que valorarlo bien.

Trabajo solo en Derecho Mercantil, con pymes, empresas familiares y startups que crecen y necesitan capital. Con sociedades de Zaragoza trabajo en remoto y viajo a la junta o a la firma cuando conviene estar presente.
En cada ampliación miro dos cosas: que el dinero llegue y que nadie descubra después que ha perdido el control sin saberlo.
Colegiada ICAM 138229.
Utilizamos cookies para mejorar tu experiencia en nuestro sitio. Al continuar navegando, aceptas el uso de cookies.
Manage your cookie preferences below:
Essential cookies enable basic functions and are necessary for the proper function of the website.
You can find more information in our Política de cookies and .
¿Necesita asesoramiento en derecho mercantil? Pulse abajo para escribirnos por WhatsApp.