Un contrato mercantil es un reparto de riesgos. Si no lo lees así, alguien lo hará por ti.
Redactamos, revisamos y negociamos los contratos entre empresas que mueven mercancía y servicios en Sevilla, del almacén del puerto al último cliente.
La mayoría de contratos entre empresas se firman pensando en que todo saldrá bien: el proveedor entregará a tiempo, la mercancía llegará intacta y el cliente pagará a su vencimiento. Eso no necesita abogado. Lo que lo necesita es el resto, es decir, qué ocurre cuando la entrega se retrasa, un palé llega roto, el servicio no cumple lo prometido o una de las partes quiere salir antes de tiempo.
Nuestro trabajo consiste en leer cada cláusula con esa pregunta en la cabeza y en reescribir las que te dejan expuesto. Lo hacemos para empresas de Sevilla y su provincia desde Madrid, en remoto, tanto si redactamos nosotros como si el texto te lo impone un cliente o un proveedor con más fuerza que tú.
Cada uno tiene su propia ley o, a falta de ella, su propia costumbre. Estos son los más habituales con empresas sevillanas.
Entregas periódicas a lo largo del tiempo. Lo crítico es cómo se fijan cantidades y revisiones, qué pasa con los pedidos ya lanzados y cómo se termina.
Depósito de mercancía en un almacén de terceros, preparación de pedidos y distribución. Quién responde de las pérdidas y con qué límite.
La ley fija un límite a la indemnización del transportista por pérdida o avería que sorprende a casi todos. Se puede ampliar, pero hay que pactarlo.
Mantenimiento, consultoría, desarrollo de software o externalización. Niveles de servicio, penalizaciones y propiedad de lo que se entrega.
Reserva de dominio, momento en que pasa el riesgo, reclamaciones por defectos y plazos para denunciarlos.
El puerto de Sevilla tiene una Zona de Actividades Logísticas con unos 200.000 metros cuadrados de naves construidas, donde operan, entre otros, Amazon, XPO o Logista. A su alrededor, y en los polígonos que rodean la capital, trabajan pymes que almacenan, transportan, preparan pedidos o fabrican para esos grandes operadores. Muchas firman cada semana contratos de almacenaje o de transporte, casi siempre con el modelo de la otra parte.
Hay tres reglas legales que conviene tener presentes antes de firmar uno de esos contratos.
En el almacenaje, en cambio, la clave suele estar en las condiciones del operador: exclusiones de responsabilidad por robo o por humedad, límites por palé, seguros que cubren al almacén pero no a tu mercancía. Revisarlas antes de firmar es mucho más sencillo que discutirlas después de un siniestro.
Si tu cliente es una multinacional logística o una gran cadena, es poco realista pretender cambiar su modelo entero. Tampoco hace falta. En nuestra experiencia hay cinco puntos en los que casi siempre existe margen, y es donde concentramos la negociación:
Cuando se negocian bien esos cinco puntos, el resto del modelo suele poder firmarse sin miedo.
Un contrato de suministro sin fecha de fin parece cómodo hasta que una de las partes quiere terminarlo. A falta de plazo pactado, los tribunales admiten que se resuelva, pero exigen un preaviso razonable según la duración de la relación y la inversión que haya hecho la otra parte, y discutir qué es razonable suele acabar en pleito.
Por eso proponemos fijar desde el principio la duración, las prórrogas y el preaviso, así como un mecanismo para revisar las condiciones económicas si cambian los costes de forma extraordinaria. Es mejor pactar cómo se renegocia que tener que hacerlo sin reglas cuando las cuentas ya no salen.
Buena parte de lo que firma una pyme no es un contrato negociado, sino unas condiciones generales impresas al dorso de un pedido o enlazadas en un correo. Entre empresas no se aplica la protección de los consumidores frente a cláusulas abusivas, pero la Ley 7/1998 sí exige algo básico: que hayas sido informado de su existencia, que te hayan facilitado un ejemplar y que sean legibles y comprensibles. Las cláusulas ilegibles, ambiguas u oscuras no se incorporan al contrato, salvo que las hayas aceptado expresamente por escrito.
Esto funciona en las dos direcciones. Si eres tú quien usa condiciones generales con tus clientes, conviene que estén bien incorporadas a cada venta. Si las recibes, conviene saber cuáles te vinculan y cuáles no. En sectores donde se repiten las mismas operaciones, unas buenas condiciones propias ahorran discusiones durante años.
Cualquier contrato mercantil debería decir cuándo se paga, y la ley pone un techo. En operaciones entre empresas, el plazo de pago no puede superar los sesenta días naturales aunque se pacte otra cosa. Si se incumple, se devengan intereses de demora y una indemnización por costes de cobro sin necesidad de reclamarlos expresamente.
Si el problema ya no es el contrato sino una factura impagada, lo tratamos en reclamación de impagos en Sevilla. Y si tu contrato es con un agente o un distribuidor que vende tu producto, tiene reglas propias que explicamos en distribución y agencia en Sevilla. Cuando antes de contratar haya que enseñar información sensible, empieza por un acuerdo de confidencialidad.
El borrador que te han propuesto o lo que necesitas pactar. Nos cuentas también qué es lo que más te preocupa.
Con los cambios propuestos y una nota breve que explica por qué, para que puedas negociar con argumentos.
Si lo prefieres, hablamos directamente con el abogado de la otra parte hasta tener una versión que puedas firmar.
Sí, salvo excepciones, pero probar lo pactado es muy difícil. Un intercambio de correos ya es mejor que nada; un documento firmado, mucho mejor.
En buena medida sí, entre empresas. No se puede excluir la responsabilidad por dolo, pero sí fijar topes y excluir ciertos daños indirectos si se pacta con claridad.
El que diga el contrato, si la cláusula es válida. Pactar los tribunales de Sevilla o un arbitraje evita tener que litigar en el domicilio de la otra parte.
Sí. Muchos operadores logísticos y clientes internacionales trabajan con modelos en inglés, y los revisamos en ese idioma.

Me dedico solo al Derecho Mercantil y trabajo con pymes, empresa familiar y startups de toda España desde Madrid. Con las empresas sevillanas lo hago en remoto.
Cuando reviso un contrato, busco la cláusula que te puede costar el negocio, no la coma que queda fea.
Colegiada ICAM 138229.
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