Lo que hoy se resuelve con una conversación, mañana se resuelve con lo que firmasteis.
Pactos de socios para startups valencianas que preparan ronda y para empresas familiares que cambian de generación.
Arrancar una sociedad en Valencia suele ser cosa de pocos y de confianza. Dos amigos de la carrera que montan una tecnológica, tres hermanos que heredan el almacén de naranja del padre, un cocinero y un inversor que abren el segundo local en Russafa. Al principio nadie quiere hablar de qué pasa si uno se va, si otro deja de aportar o si aparece alguien con un cheque. Y justo por eso conviene hablarlo ahora.
Un pacto de socios es el contrato privado en el que los socios dejáis por escrito esas reglas que la ley no os resuelve. Los estatutos dicen cómo funciona la sociedad hacia fuera. El pacto dice cómo os vais a tratar entre vosotros.
Valencia tiene dos tipos de sociedad en las que el pacto resulta imprescindible, y por motivos muy distintos.
La startup que va a levantar capital. El ecosistema de la Marina de València, con Lanzadera y el resto de aceleradoras e inversores que se han instalado alrededor, ha hecho que muchas empresas jóvenes lleguen a su primera ronda antes de haber ordenado lo básico. Un inversor serio va a pedir ver el pacto. Si no existe, o si es una plantilla descargada, la negociación empieza con desventaja. Lo que suele hacer falta es vesting para los fundadores (que las participaciones se consoliden con el tiempo y no el primer día), reglas para la entrada de nuevos socios y un mecanismo de salida conjunta si llega una oferta de compra.La empresa familiar que cambia de generación. Agroexportación, mueble, cerámica, distribución. Muchas sociedades valencianas son familiares y llevan décadas funcionando sin un papel que diga qué pasa cuando el fundador se jubila o fallece. El conflicto típico no es de mala fe. Es un primo que trabaja en la empresa y otro que solo cobra dividendos, y ninguno de los dos sabe a qué tiene derecho. Un pacto bien hecho separa la propiedad de la gestión y fija cómo se venden las participaciones sin que entre un extraño.Hay un detalle muy valenciano que casi nadie revisa al firmar un pacto. Entre 2008 y 2016 estuvo vigente en la Comunitat la Ley 10/2007 de régimen económico matrimonial valenciano, que fijaba la separación de bienes como régimen por defecto. El Tribunal Constitucional la anuló en 2016 (STC 82/2016), y desde el 1 de junio de ese año los matrimonios sin capitulaciones vuelven a regirse por gananciales.
¿Por qué importa en un pacto de socios? Porque según cuándo y cómo te casaste, tus participaciones pueden ser privativas o gananciales. Si son gananciales, un divorcio puede llevar parte de ellas a manos de tu excónyuge, que se convierte de repente en socio o en titular de un derecho económico sobre la empresa. Por eso en Valencia revisamos la situación familiar de cada socio antes de cerrar el texto e incluimos cláusulas de adquisición preferente para ese supuesto.
No hay dos pactos iguales, pero estas son las cuestiones que más se repiten en las mesas en las que nos sentamos.
Si la mayoría quiere vender la empresa entera, puede obligar al resto a vender en las mismas condiciones. Y si un socio vende su parte, los demás pueden subirse a esa venta.
Qué ocurre con las participaciones de quien deja el proyecto, y a qué valor se recompran según el motivo de la salida.
Con socios al 50 %, una sola discrepancia puede paralizar la empresa. Se pacta un mecanismo para salir del atasco antes de que llegue.
Cuánto tiempo se compromete cada socio a dedicarse al proyecto y qué no puede hacer después.
Cuándo se reparten y cuándo se reinvierte, para que no dependa del humor de cada junta.
Quién puede comprar las participaciones que un divorcio saque de la familia del socio.
Salvo en las empresas emergentes acreditadas por la Ley 28/2022, el pacto de socios no se inscribe. Vincula a quienes lo firman, pero la sociedad y los terceros se rigen por los estatutos, que sí constan en el Registro Mercantil de Valencia (Gran Vía del Marqués del Turia, 57). Por eso conviene que ambos documentos digan lo mismo en lo importante. Cuando un pacto y unos estatutos se contradicen, el conflicto acaba en la Sección de lo Mercantil del Tribunal de Instancia de Valencia, en la Ciutat de la Justícia, con meses de pleito por delante.
Nuestro trabajo consiste en que eso no pase. Revisamos los estatutos al mismo tiempo que el pacto y, si hace falta, proponemos modificarlos para trasladar a ellos las reglas que deben valer también frente a terceros, como las restricciones a la transmisión de participaciones. Si tus estatutos son los de la plantilla notarial, mira lo que contamos sobre estatutos sociales en Valencia. Y si quieres el detalle general de cada cláusula, lo tienes en pacto de socios y en el artículo sobre las cláusulas de un pacto de socios.
Para entender quiénes sois, cuánto tiene cada uno y qué os preocupa. Sin compromiso de seguir.
Lo leemos juntos cláusula a cláusula, en lenguaje normal, para que cada socio sepa qué firma.
Si hace falta, con el notario que elijáis en Valencia. Todo lo demás, por videollamada.
No. Ninguna ley obliga a tenerlo. Pero sin él, cualquier desacuerdo entre socios se resuelve solo con lo que digan la Ley de Sociedades de Capital y los estatutos, que normalmente no prevén las situaciones que más os pueden enfrentar.
Sí, y es muy habitual en empresas familiares valencianas que llevan décadas sin él. Se firma en cualquier momento, siempre que estén de acuerdo los socios que van a quedar obligados.
Los demás pueden reclamarle su cumplimiento y, si lo pactasteis, una penalización. Como el pacto no vincula a la sociedad, no sirve para anular un acuerdo de junta por sí solo, y por eso insistimos en coordinarlo con los estatutos.
Puede afectarte. Si tus participaciones son gananciales, en un divorcio pueden repartirse. Conviene revisarlo y prever en el pacto quién puede comprarlas antes de que entren en la sociedad terceros que nadie eligió.

Llevo Derecho Mercantil para startups, pymes y empresa familiar de toda España, con base en Madrid. Con empresas valencianas trabajo en remoto y me desplazo cuando una reunión lo merece.
Redacto cada pacto pensando en el día en que alguien quiera irse, no en el día de la firma.
Colegiada ICAM 138229.
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