Cuando el cliente es grande, el contrato lo escribe él. Lo que firmas sigue siendo cosa tuya.
Revisión, negociación y redacción de contratos mercantiles para talleres, ingenierías y proveedores que trabajan para la industria y la energía de Bizkaia.
Buena parte de las pymes de Bizkaia trabajan para clientes mucho más grandes que ellas. La refinería de Petronor en Muskiz, los grupos energéticos con sede en Bilbao o los fabricantes de bienes de equipo de la provincia compran a cientos de proveedores, y lo hacen con sus propias condiciones generales de compra. El pedido cabe en una hoja. Lo que cuelga de él, en un enlace o un anexo, puede ocupar cuarenta.
Ahí suelen estar las cláusulas que deciden si un trabajo es rentable: penalizaciones por retraso, responsabilidad sin límite, plazos de pago largos, cesión de todo lo que diseñes o derecho del cliente a resolver cuando quiera. Somos un despacho que solo hace Derecho Mercantil, con sede en Madrid, y revisamos y negociamos contratos mercantiles con empresas de Bilbao a distancia. Si te preguntas si necesitas un abogado para un contrato mercantil, la respuesta corta es esta: cuando lo que arriesgas en él supera lo que te cuesta revisarlo.
La Ley 7/1998, de Condiciones Generales de la Contratación, también se aplica entre empresas. No permite anular una cláusula solo por ser dura, porque el control de abusividad está pensado para consumidores. Pero sí exige requisitos para que las condiciones generales formen parte del contrato: que el proveedor haya aceptado su incorporación, que el contrato haga referencia a ellas y que se le haya informado y entregado un ejemplar (artículo 5).
Y no se incorporan las que no hayas tenido oportunidad real de conocer de forma completa al contratar, ni las ilegibles, ambiguas u oscuras (artículo 7). En la práctica, esto da margen en dos situaciones habituales. Cuando las condiciones se mencionan en el pedido pero nunca se entregaron, y cuando tus propias condiciones de venta contradicen las de compra del cliente y nadie aclaró cuáles mandan. Ese choque de formularios se resuelve mejor negociando antes que discutiendo en un juzgado.
Cuando nos envías un contrato o unas condiciones, empezamos por aquí.
Si tienen tope, si sustituyen o se suman a la indemnización y si se aplican aunque el retraso lo cause el propio cliente.
Un tope razonable, ligado al valor del pedido, y la exclusión de daños indirectos y lucro cesante del cliente.
La Ley 3/2004 fija treinta días si no se pacta otra cosa y no admite acuerdos por encima de sesenta. Una cláusula manifiestamente abusiva en perjuicio del acreedor es nula (artículo 9).
De quién es lo que desarrollas para el cliente y si puede encargar a otro que lo fabrique con tus planos.
Si el cliente puede terminar cuando quiera, qué te paga por el trabajo hecho y por el material comprado.
Cuando el cliente tiene matriz fuera, puede imponer otra ley u otro tribunal. A veces se acepta; otras conviene pelearlo.
Hay un tipo de contrato muy de esta zona. Las grandes plantas industriales de la margen izquierda programan paradas periódicas para revisar y renovar sus unidades, y concentran en pocas semanas el trabajo de muchas contratas y subcontratas. La prensa especializada ha informado, por ejemplo, de inversiones de decenas de millones en paradas de la refinería de Muskiz.
Para un proveedor, una parada significa plazos muy cerrados, penalizaciones altas, coordinación con otras empresas en el mismo espacio y una cadena de subcontratación donde el pago depende de que cobre el de arriba. Revisamos estos contratos con especial atención a quién responde por los retrasos ajenos, cómo se documentan los trabajos adicionales que se piden sobre la marcha y qué ocurre si la parada se alarga. Los trabajos fuera de contrato que no quedan por escrito son, con diferencia, la primera causa de discusión cuando llega la factura.
Si fabricas bienes de equipo o componentes, el contrato que más te conviene cuidar es el tuyo de venta. El Código de Comercio, que sigue aplicándose a las compraventas entre empresas, tiene plazos muy cortos para que el comprador reclame: cuatro días para defectos de cantidad o calidad en mercancías recibidas embaladas (artículo 336) y treinta días desde la entrega para los vicios internos (artículo 342). La jurisprudencia ha matizado mucho cuándo se aplican, sobre todo si lo entregado es directamente inservible, así que no conviene confiarlo todo a ellos.
Lo sensato es que el contrato fije un procedimiento de aceptación claro: pruebas en tu taller antes del envío, pruebas en la planta del cliente tras la instalación, un acta firmada y un plazo de garantía comercial con lo que cubre y lo que no. Así se sabe desde cuándo corre cada plazo y qué pasa si el cliente usa la máquina sin firmar la aceptación. Son tres páginas que evitan la discusión más frecuente con un cliente industrial: si el fallo estaba al entregar o apareció después.
Con el pedido, las condiciones y los correos de la negociación. Nos cuentas qué te preocupa y cuánto margen crees que hay.
Un informe breve con las cláusulas de riesgo, ordenadas por importancia, y una propuesta de redacción alternativa para cada una.
Hablamos con la otra parte o te damos los argumentos para hacerlo tú. Si prefieres tener tus propias condiciones de venta, las redactamos.
Más de lo que parece. Las condiciones estándar suelen admitir cambios en responsabilidad, penalizaciones o propiedad de los diseños si se piden con argumentos. Lo que casi nunca se mueve es el formato; el contenido sí.
Sí. Salvo pacto distinto, la Ley 3/2004 da derecho al interés de demora legal y a una cantidad fija por costes de cobro. Si ya tienes facturas vencidas, mira reclamación de impagos en Bilbao.
Lo revisamos igual. Lo importante es saber qué ley lo rige, porque una misma palabra puede tener consecuencias muy distintas en el Derecho español y en el inglés.
Sí, y es recomendable. Pero para que formen parte de cada contrato, el cliente tiene que aceptarlas, el pedido o la oferta debe remitirse a ellas y hay que entregarle un ejemplar. Unas condiciones colgadas en la web que nadie firmó valen mucho menos.

Me dedico solo al Derecho Mercantil y reviso contratos de suministro, obra y servicios para pymes industriales de toda España. Con empresas vizcaínas trabajo en remoto.
Leo primero la cláusula de responsabilidad y después el resto. Es la que puede llevarse por delante un año de trabajo.
Colegiada ICAM 138229.
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