Vender la empresa de toda una vida se hace una sola vez. Comprar una sin mirarla por dentro, también.
Asesoramos a compradores y vendedores de empresas granadinas, de la sociedad familiar sin sucesor a la tecnológica que despierta interés industrial.
Buena parte de las operaciones de compraventa de empresas en Granada no las mueve un fondo de inversión. Las mueve una pregunta familiar: el fundador se acerca a la jubilación, los hijos tienen otras profesiones y alguien tiene que decidir qué pasa con el negocio. Un almacén de fruta en la costa, una cadena de restaurantes, un pequeño grupo hotelero, una distribuidora con treinta años de clientes.
Vender en ese contexto tiene una carga emocional que no aparece en ningún balance, y que a veces hace firmar cosas que no se deberían firmar. Nuestro papel es poner orden: separar lo que se vende de lo que se queda la familia, saber qué va a preguntar el comprador y llegar a la negociación con las respuestas preparadas.
Si eres quien vende, conviene empezar meses antes de buscar comprador. Revisamos que el libro registro de socios y las actas estén al día, que los administradores inscritos sean los reales y que los contratos importantes no tengan sorpresas. Una empresa familiar con los papeles ordenados se negocia mejor, y se cierra antes.
Toda revisión previa repasa sociedad, contratos, litigios y deudas. Pero cada sector tiene sus puntos ciegos.
Que los terrenos, las concesiones de riego y las autorizaciones estén a nombre de la sociedad que se compra, y no de un socio o de un familiar. En la Costa Tropical, donde mango, aguacate y chirimoya dependen del agua, este punto es crítico.
Si el inmueble es propio o arrendado, cuánto le queda al contrato de arrendamiento y si el cambio de socios permite al arrendador resolverlo. Licencias de actividad y contratos con plataformas y agencias.
Quién es titular real de la tecnología, qué dice la licencia con la universidad o el centro de investigación sobre un cambio de control y qué compromisos hay con financiadores públicos.
Contratos con proveedores y clientes clave, exclusividades y cláusulas que permiten a la otra parte salir si cambia el dueño.
Antes de abrir los números, un acuerdo de confidencialidad. Después, una carta que fije lo esencial de la oferta y el calendario.
Analizamos la documentación de la empresa (o la preparamos, si vendes) y redactamos un informe con los riesgos ordenados por importancia.
Negociamos el contrato de compraventa, las manifestaciones y garantías y la forma de pago, y acompañamos la firma ante notario.
Hay dos formas de hacerse con una empresa. Comprando las participaciones de la sociedad, el comprador se queda con todo, también con lo que no conoce: deudas, reclamaciones pendientes o un contrato mal firmado hace años. Comprando solo los activos o una rama de actividad, elige qué se lleva, pero cada contrato, licencia o autorización hay que transmitirlo uno a uno, y no siempre la otra parte lo acepta.
Ninguna es mejor por definición. La decisión depende de lo que haya salido en la revisión y de lo que el vendedor esté dispuesto a asumir. Cuando se compran participaciones, el contrato se protege con manifestaciones y garantías del vendedor, con una parte del pago aplazada o retenida durante un tiempo y, a veces, con un pago variable ligado a los resultados de los años siguientes. Si la operación afecta a la relación entre los socios que se quedan, conviene revisar también el pacto de socios.
Otra operación muy habitual en Granada es menos visible: el grupo familiar que con los años ha ido creando sociedades para cada local, cada finca o cada negocio, y quiere simplificar. Fusionar varias sociedades en una, o absorber las filiales en la matriz, reduce trámites y deja más claro qué es de quién antes de un relevo o de una venta.
Las fusiones y escisiones se rigen desde 2023 por el Real Decreto-ley 5/2023, que sustituyó a la antigua Ley de Modificaciones Estructurales. Exige un proyecto común, informes, publicidad para socios y acreedores y la inscripción en el Registro Mercantil, aunque cuando la absorbente ya es dueña de toda la absorbida el procedimiento se simplifica. Lo preparamos de forma que el resultado deje la estructura lista para lo que la familia quiera hacer después.
A veces el conflicto aparece después de firmar: una deuda que no estaba en las cuentas, un cliente importante que se va o un socio vendedor que monta un negocio igual al lado. Para eso sirven las cláusulas de garantía, no competencia e indemnización, y por eso las redactamos con detalle. Si no hay acuerdo, el asunto puede acabar en la Sección de lo Mercantil del Tribunal de Instancia de Granada. Y si el problema es que el vendedor compite con la empresa vendida, también puede encajar en competencia desleal.
Sí. Trabajamos tanto para compradores como para vendedores, nunca para las dos partes de la misma operación.
Desde la carta de intenciones hasta la firma suelen pasar varios meses en una pyme. La revisión previa y la negociación del contrato son lo que más tiempo lleva.
Siempre. Lo tienes explicado en acuerdos de confidencialidad en Granada.
No. Lo llevamos en remoto y nos desplazamos para las reuniones clave o para la firma, si hace falta.

Llevo operaciones de compraventa de empresas medianas y pequeñas, muchas de ellas familiares, para compradores y para vendedores. Con Granada trabajo en remoto. El enfoque general del servicio está en fusiones y adquisiciones.
Una buena operación es la que, dos años después, nadie tiene que volver a abrir.
Colegiada ICAM 138229.
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