Abogado de conflictos entre socios en Granada

Casi todos los conflictos entre socios tienen arreglo. Lo que no tiene arreglo es el tiempo que se pierde sin buscarlo.

Bloqueos, salidas, herencias y desconfianza entre socios de empresas familiares y pymes de Granada, con una salida negociada como primera opción.

El conflicto casi nunca empieza en la junta

Cuando alguien busca abogados para un conflicto de socios, lo normal es que el problema lleve meses o años gestándose. Un socio que trabaja en la empresa cada día y otro que aparece una vez al año. Decisiones que se toman sin preguntar. Cuentas que nadie explica. Hasta que un día hay una junta, una votación, y lo que era malestar se convierte en guerra abierta.

En ese punto hay dos tentaciones. Una es demandar enseguida, porque parece la forma de recuperar el control. La otra es no hacer nada y esperar a que el otro se canse. Ninguna suele funcionar. Lo que funciona es entender qué quiere realmente cada parte, qué herramientas da la ley a cada uno y cuál es el coste de cada camino. Con eso delante, casi todos los conflictos se pueden encauzar.

Vías

Las salidas que da la ley, de la más suave a la más dura

No todas sirven en todos los casos. Elegir la equivocada es la forma más rápida de alargar el problema.

Compra de la parte del otro

La solución más limpia cuando uno quiere irse y otro quedarse. El trabajo está en fijar el valor y las garantías del pago aplazado.

Derecho de separación

La ley permite salir y cobrar el valor de tus participaciones en supuestos tasados, como el cambio sustancial del objeto social o la falta reiterada de reparto de dividendos con beneficios.

Exclusión de un socio

Para el socio administrador que compite con la sociedad o que incumple prestaciones a las que se obligó, entre otras causas legales y estatutarias.

Impugnar un acuerdo

Cuando la mayoría aprueba algo contrario a la ley, a los estatutos o al interés social. Lo explicamos en impugnación de acuerdos sociales.

Responsabilidad del administrador

Si quien gestiona causa un daño a la sociedad, los socios pueden exigirle que lo repare, con requisitos de mayoría o de porcentaje.

Disolución

El último recurso, cuando los órganos sociales están paralizados y no hay forma de que funcionen.

Herencias en la Alpujarra: cuando los socios no se eligieron

Granada tiene muchas sociedades familiares en las que los socios actuales no decidieron serlo. Lo heredaron. Basta pensar en los secaderos de la Alpujarra alta, donde el Jamón de Trevélez solo puede elaborarse en ocho municipios por encima de los 1.200 metros, o en los hoteles rurales y las empresas agrícolas que pasan de padres a hijos. Mientras vive el fundador, manda él. Cuando falta, aparecen tres o cuatro hermanos con visiones distintas y, a veces, cónyuges y sobrinos.

El primer problema suele ser técnico. Mientras la herencia no se reparte, las participaciones pertenecen a todos los herederos en común, y la Ley de Sociedades de Capital exige que designen a una sola persona para ejercer los derechos de socio. Si no se ponen de acuerdo ni en eso, la junta queda en el aire. Lo que proponemos es ordenar esa fase: quién representa a la comunidad, cómo se vota dentro de ella y cuándo se adjudican las participaciones.

El segundo problema es de fondo. Uno quiere seguir con el negocio, otro quiere vender y un tercero quiere cobrar sin trabajar. Ahí sirve de poco la norma y mucho la negociación. A veces la solución es que un hermano compre a los demás con un pago escalonado. Otras, separar el inmueble del negocio en sociedades distintas. Y si todos quieren seguir, firmar un pacto de socios que deje escrito lo que el fundador nunca escribió.

Antes de la próxima junta

Cuéntanos qué está bloqueado y quién quiere qué

Dos socios al 50 % y ninguno cede

Es el caso más difícil y uno de los más comunes en pymes. Dos socios con la mitad cada uno, que también suelen ser administradores. Mientras se entienden, la fórmula funciona. Cuando dejan de hacerlo, no hay mayoría para nada: ni para aprobar cuentas, ni para cambiar al administrador, ni para vender.

La ley contempla la paralización de los órganos sociales como causa de disolución. Si la junta no acuerda disolver, cualquiera de los socios puede pedirlo al juez. Es una salida real, pero drástica, porque liquidar suele destruir valor que ninguno de los dos quería perder. Por eso la usamos sobre todo como argumento en la negociación: cuando ambos ven que la alternativa es cerrar, la compra de una parte por la otra empieza a parecer razonable.

Si todavía no habéis llegado a este punto, hay cláusulas que lo previenen. Un mecanismo de desempate, un tercero que decide o un procedimiento de compra forzosa pactado de antemano. Se pueden incluir en los estatutos o en el pacto, y es mucho más fácil hacerlo antes que en mitad del conflicto.

Hablar antes de demandar

Desde la Ley Orgánica 1/2025, para presentar la mayoría de demandas civiles hay que acreditar antes un intento de negociación: una reunión, una oferta formal o una mediación. En los conflictos societarios su alcance no es uniforme. En la impugnación de acuerdos, por ejemplo, se discute si es exigible, así que lo valoramos en cada caso para no perder plazos.

Con independencia de lo que exija la ley, negociar primero suele tener sentido. En marzo de 2025 la Cámara de Comercio de Granada acogió una jornada del Consejo Andaluz de Cámaras y la Consejería de Justicia para animar a las empresas a usar la mediación, y la Junta ha puesto en marcha un servicio público de mediación civil y mercantil. Para socios que tienen que seguir viéndose, por ejemplo hermanos, un mediador neutral puede conseguir lo que dos abogados enfrentados no consiguen.

Nosotros intervenimos en esa fase defendiendo tu posición: preparamos los números, la propuesta y el texto del acuerdo que se firme. Si la negociación fracasa, llegamos a la Sección de lo Mercantil del Tribunal de Instancia de Granada con el trabajo hecho.

Irse cobrando lo que valen tus participaciones

Cuando un socio se separa o es excluido, la sociedad tiene que pagarle el valor de sus participaciones. El choque llega casi siempre en el número. Quien sale piensa en lo que la empresa podría valer en una venta; quien se queda, en lo que dicen los libros.

La ley da una salida si no hay acuerdo: el valor razonable lo fija un auditor de cuentas distinto del de la sociedad, nombrado por el registrador mercantil del domicilio social. En una sociedad granadina, el nombramiento lo hace el Registro Mercantil de Granada a petición de cualquiera de las partes. Es un procedimiento objetivo, pero tiene su coste y sus tiempos, y su resultado no siempre gusta a nadie.

Por eso preferimos negociar la cifra con informes propios sobre la mesa y, si los estatutos lo permiten, con el método de valoración que ya se pactó. Y si quien sale va a cobrar de forma aplazada, el acuerdo debe incluir garantías: no sirve de mucho una buena cifra que nunca llega a pagarse.

Preguntas frecuentes

Lo que preguntan los socios en conflicto

Tienes derecho a pedir información sobre los asuntos del orden del día antes de la junta y, al convocarse la junta que aprueba las cuentas, a obtener los documentos. Si te los niegan, esa negativa puede fundamentar la impugnación de lo que se apruebe.

Solo por las causas que fija la ley o que consten en los estatutos, y con un procedimiento concreto. Si tienes al menos un 25 % y no estás de acuerdo, la exclusión necesita además una resolución judicial.

Mientras no se reparta la herencia, debéis designar a una persona que ejerza los derechos de socio en nombre de todos. Conviene pactar cómo decide esa persona para evitar nuevos choques.

Depende de lo que digan los estatutos. En la sociedad limitada, si no se ha previsto otra cosa, la venta a alguien de fuera necesita el consentimiento de la junta, y si la junta lo niega tiene que ofrecerte quién compre tus participaciones en las mismas condiciones. Es un procedimiento con plazos que conviene seguir al pie de la letra.

Depende de la vía y de la carga de la sección mercantil, pero se mide en meses y a menudo en años contando el recurso. Por eso intentamos siempre una salida negociada primero.

Cómo trabajamos

Tres fases para salir del bloqueo

01

Diagnóstico

Leemos estatutos, pactos, actas y cuentas, y te explicamos qué puedes exigir y qué puede exigirte el otro.

02

Estrategia y negociación

Elegimos la vía, preparamos la propuesta y negociamos con el otro socio o su abogado.

03

Acuerdo o tribunal

Si hay acuerdo, lo dejamos firmado y ejecutable. Si no, defendemos tu posición en el juzgado.

Mercedes · Batanero Abogados
Quién te acompaña

Mercedes Batanero, abogada mercantilista

Trabajo con socios enfrentados de empresas familiares y pymes, casi siempre en conflictos que podían haberse evitado con unos papeles mejores. Con empresas granadinas lo hago en remoto y voy a las reuniones o vistas cuando hace falta. El enfoque general está en conflictos entre socios.

Mi primer objetivo no es ganar el pleito. Es que la empresa siga viva cuando termine.

Colegiada ICAM 138229.

Mercedes BataneroDerecho mercantil · M&A · Societario
Hablemos

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