Tu web no solo tiene que funcionar: tiene que cumplir.
Ponemos en regla el aviso legal, la privacidad, las cookies y las condiciones de venta, adaptados a cómo funciona de verdad tu web.
Vender online sin la base legal bien montada es jugártela en cada operación: una reclamación de un cliente, una sanción por cómo tratas los datos o un problema con un proveedor de pago.
Lo habitual es copiar los textos de otra web, pero esos textos describen otro negocio y dejan fuera justo lo que te protege. Partimos de cómo funciona tu web de verdad: qué vendes, qué datos pides, qué herramientas usas y a quién cedes información.
No todas las webs necesitan lo mismo, pero estos son los básicos según lo que hagas.
Quién está detrás de la web. Obligatorio para cualquier página con actividad económica, aunque solo informes.
Cómo recoges y tratas los datos conforme al RGPD. Si pides un email, ya estás tratando datos.
Qué cookies usas y el sistema para pedir el consentimiento como toca, no el banner de adorno.
Si vendes online: precio, pago, envío, devoluciones y derecho de desistimiento.
Nos cuentas qué hace tu web o tu app y cómo vendes. Te decimos qué necesitas y por dónde empezar.
Revisamos tu web, qué datos pides, qué herramientas usas y a quién cedes información, para ver qué te falta y qué tienes mal.
Redactamos los textos legales a la medida de tu negocio y te decimos cómo y dónde colocarlos para que cumplan de verdad.
Cumplir va más allá de pegar una política de privacidad: es cómo tratas de verdad los datos de tus clientes.
También damos este servicio sobre el terreno por ciudades: protección de datos para empresas en Madrid y protección de datos para empresas en Barcelona.
Y con qué herramientas trabajas: tu plataforma de email, tu pasarela de pago, tu CRM.
Los encargados de tratamiento a quienes cedes datos necesitan su contrato en regla.
Los procedimientos básicos para responder si un cliente reclama o te toca una inspección.
Pegar una política de privacidad es la parte visible. Cumplir es lo de detrás, y es lo que mira la Agencia Española de Protección de Datos si algún día llama a tu puerta:
Cumplir no es tener la web bonita: es tener ordenado por dentro cómo tratas los datos. Eso es lo que protege de una sanción, no el texto de la política.
El banner de cookies es, probablemente, el punto donde más negocios digitales incumplen sin saberlo. La Agencia de Protección de Datos ha sido clara, y hay reglas que no se pueden ignorar:
No es un capricho burocrático: las sanciones por cookies y por tratamientos sin base legal son de las más frecuentes, y caen igual sobre una pyme que sobre una gran empresa. Tener el banner y la base de datos bien montados es barato comparado con una sanción.
Una tienda online no es solo una web con datos: es un comercio, y como tal tiene obligaciones propias más allá del RGPD:
Vender online bien montado desde el principio evita reclamaciones de clientes y sustos con la administración. Y transmite confianza, que también vende.
Sí, para cualquier web con actividad económica, aunque solo informes y no vendas directamente. Y la política de privacidad lo es en cuanto recoges cualquier dato, incluido un simple email.
Es lo más arriesgado que puedes hacer. Esos textos describen otro negocio y dejan fuera lo tuyo, además de poder tener errores. Si algo falla, respondes tú, no la web de la que copiaste.
Además del aviso legal, la política de privacidad y la de cookies, necesitas condiciones de contratación que regulen la venta: precio, pago, envíos, devoluciones y el derecho de desistimiento del cliente.
No. Es también cómo tratas los datos por dentro: dónde los guardas, con qué proveedores trabajas y qué haces ante una brecha. Revisamos ese circuito completo, no solo el texto de la web.
Sí. Las sanciones de protección de datos no distinguen por tamaño, y las más frecuentes son por cosas evitables: cookies mal puestas, tratar datos sin base legal, no atender los derechos de los usuarios. La buena noticia es que cumplir bien es mucho más barato que una sanción, y está al alcance de cualquier negocio.
Sí: con cada proveedor que toca datos de tus clientes hace falta un contrato de encargado de tratamiento que reparta responsabilidades. Sin él, si uno de ellos comete un fallo, puedes acabar respondiendo tú. Es de lo primero que conviene ordenar.
Hay que actuar rápido: valorar el alcance y, según la gravedad, notificarlo a la Agencia en un plazo muy corto y, en ciertos casos, a los propios afectados. Tener previsto qué hacer antes de que pase es lo que evita que una brecha se convierta también en una sanción por gestionarla mal.
Casi nunca. La mayoría de banners por defecto no cumplen: cargan cookies antes del consentimiento o no dejan rechazar con la misma facilidad que aceptar. Conviene revisarlo, porque es uno de los incumplimientos que más se sancionan.

Soy Mercedes Batanero y dirijo Batanero Abogados. Conozco tu empresa, diseño la estrategia y me siento a negociar contigo. Hablas directamente con la abogada que lleva tu caso.
Soy especialista en Derecho Mercantil. No soy la abogada que dice a todo que sí para facturar más: te diré lo que necesitas escuchar, aunque a veces incomode.
Colegiada ICAM 138229.
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