Cuando los socios hablan idiomas distintos, el pacto tiene que entenderse igual en todos.
Pactos de socios para empresas de Málaga y la Costa del Sol donde conviven socios españoles y extranjeros, residentes aquí o en su país.
Pocas ciudades españolas tienen tantas sociedades con socios de nacionalidades distintas como Málaga. Una tecnológica fundada por un malagueño y dos ingenieros del norte de Europa que vinieron a trabajar aquí. Un restaurante con un socio local que pone el oficio y otro extranjero que pone el capital. Una empresa de servicios turísticos de una pareja de nacionalidad mixta.
En todas ellas un pacto de socios hace lo mismo que en cualquier otra: fija qué pasa si uno quiere vender, si llega una oferta por toda la empresa, si los socios se bloquean o si alguien deja de trabajar en el proyecto. Pero hay cuestiones que en una sociedad de socios todos españoles ni se plantean y aquí son decisivas. Las redactamos desde Madrid, por videollamada y documento compartido, con socios que a menudo están en tres países distintos.
Lo primero es práctico: cada socio tiene que entender lo que firma. Es frecuente redactar el pacto en dos columnas, español e inglés, o en el idioma que compartan. Lo que no puede faltar es una cláusula que diga qué versión prevalece si hay discrepancia. Sin ella, una diferencia de traducción en la definición de un supuesto de salida puede costar un pleito.
Nuestra recomendación habitual es que prevalezca la versión española. Los estatutos se inscriben en español en el Registro Mercantil de Málaga, la sociedad se rige por la ley española y, si hay conflicto, lo más probable es que lo resuelva un tribunal o un árbitro en España. Tener el texto de referencia en el mismo idioma que todo lo demás reduce las sorpresas.
Aquí está la parte que más se pasa por alto. Que las participaciones de un socio sean solo suyas o compartidas con su cónyuge depende de su régimen económico matrimonial, y el de un socio extranjero no tiene por qué ser el español. Para los matrimonios celebrados desde el 29 de enero de 2019, el Reglamento (UE) 2016/1103 determina qué ley se aplica, normalmente la de la primera residencia habitual común de la pareja tras casarse, salvo que hayan elegido otra. Muchos ordenamientos tienen regímenes de comunidad con reglas propias, y un divorcio en otro país puede acabar afectando a quién es titular de participaciones de una sociedad malagueña.
Con la herencia ocurre algo parecido. Desde 2015, el Reglamento (UE) 650/2012 somete la sucesión, como regla, a la ley de la última residencia habitual del fallecido, y permite elegir la de su nacionalidad. Si un socio muere residiendo en su país, sus herederos, conforme a esa ley, pueden convertirse en socios de una empresa que no conocen.
El pacto no puede cambiar esas leyes, pero sí puede prever las consecuencias. Por ejemplo, un derecho de los demás socios a comprar, a valor razonable, las participaciones que por divorcio o herencia vayan a parar a un tercero, y la obligación de cada socio de informar de su situación familiar y de cualquier cambio. Lo ideal es trasladar la parte esencial a los estatutos para que valga también frente a la sociedad.
Además de las cláusulas clásicas, estas son las que más ajustamos cuando hay socios en otros países.
El pacto es un contrato y puede someterse a una ley concreta, pero la organización de la sociedad se rige por la española. Proponemos ley española y tribunales de Málaga o un arbitraje con sede en España.
Una dirección y un correo de cada socio, con la obligación de actualizarlos. Evita discutir si una oferta de compra o una convocatoria llegaron a tiempo.
Qué pasa si un socio que trabaja en la empresa vuelve a su país: si conserva todas sus participaciones, si se ajusta su dedicación o si los demás pueden recomprar parte.
Si llega un comprador para toda la empresa, la mayoría puede obligar a vender a todos en las mismas condiciones, y el minoritario puede subirse a una venta de la mayoría.
Con dos socios al 50 %, un mecanismo de salida pactado para que una discrepancia no paralice la sociedad.
Un método objetivo y un experto designado de antemano, para que la recompra de participaciones no dependa de una negociación desde cero.
El pacto obliga a quienes lo firman, no a la sociedad ni a los futuros socios que no se adhieran. Por eso cada nuevo socio debe firmar una adhesión, y las reglas que tienen que valer frente a todos, como las restricciones a la venta de participaciones, conviene llevarlas también a los estatutos sociales. Las sociedades acreditadas como empresas emergentes pueden además inscribir sus pactos en el Registro Mercantil, algo que interesa a las tecnológicas que preparan ronda, como explicamos en startups en Málaga.
Si el pacto llega tarde y el desacuerdo ya ha empezado, lo abordamos en conflictos entre socios. El detalle general de cada cláusula está en pacto de socios y en cláusulas de un pacto de socios.
Por videollamada, para entender el proyecto, el peso de cada socio, su situación personal y qué le preocupa a cada uno.
El texto en español y, si hace falta, su versión en el idioma de los socios, que comentamos cláusula a cláusula hasta que todos lo entienden igual.
Firma electrónica o, si se eleva a público, en notarías de distintos países con la legalización que corresponda.
Sí. El pacto es un contrato privado y puede firmarse a distancia. Si además tiene que comparecer ante notario en España, necesitará un NIE y, si actúa por poder, que el poder venga legalizado o apostillado.
Para el pacto privado no. Para documentos extranjeros que deban presentarse ante notario o en el Registro Mercantil, como poderes o certificados, normalmente sí.
Sí, ante los tribunales que se hayan pactado. Si son españoles y el socio vive en la Unión Europea, la sentencia se reconoce en su país de forma casi automática. Fuera de la Unión depende de cada Estado, y por eso a veces conviene el arbitraje.
Puede servir, pero conviene revisarlo con la ley española y con la situación actual de la sociedad. Es frecuente encontrar cláusulas tomadas de modelos extranjeros que aquí no funcionan igual.

Redacto pactos de socios para empresas de toda España. Con sociedades de Málaga y sus socios, estén donde estén, trabajo en remoto, porque así es como suelen funcionar ellos.
Cuando hay socios de varios países, pregunto a cada uno qué espera del pacto. Casi siempre aparecen expectativas distintas que conviene descubrir antes de firmar.
Colegiada ICAM 138229.
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