Abogado para startups en Málaga

En una startup, lo jurídico que se deja para más adelante no desaparece: espera a la primera ronda, que es justo cuando sale caro.

Estás levantando un proyecto en Málaga, una de las ciudades que más empuje emprendedor concentra ahora mismo en España, y en estos primeros meses tomas, casi sin pensarlo, las decisiones que lo marcan todo. Cómo repartes el capital con tu socio. De quién es de verdad la tecnología que estáis desarrollando. Qué pones tu firma el día que entra el primer inversor.

Cómo montar tu startup sobre una base jurídica sólida

El problema rara vez salta el primer día. Salta después, cuando un fondo se pone a mirar tu sociedad con lupa y descubre que el reparto entre fundadores no tiene ningún candado, que no existe un pacto de socios firmado, que la marca o el código no figuran a nombre de la empresa. Lo que al arrancar costaba poco resolver se convierte en un coste alto, y en ocasiones echa abajo la operación entera.

Acompañamos a fundadores, emprendedores y startups de Málaga y de toda España a montar bien la empresa desde el primer día: con la estructura adecuada, con un pacto de socios que corta de raíz el conflicto típico y dejando la casa ordenada para cuando aparezca el inversor. Antes de firmar, no tres rondas más tarde.

Crear la sociedad es sencillo. Crearla pensando en una ronda ya es otra historia.

Una gestoría te tramita el papeleo y una constitución exprés te entrega la empresa en unas horas. Hacen su trabajo y lo hacen rápido. Pero su meta es que la sociedad exista, no que esté diseñada para recibir inversión, dar entrada a un socio nuevo o recompensar a tu equipo sin descapitalizarte. Y una startup necesita precisamente lo segundo.

En una empresa emergente conviven dos planos que no hay que confundir. Por un lado el trámite: denominación, escritura, inscripción, NIF. Por otro el diseño jurídico: cómo se reparte el poder, qué ocurre si un cofundador se marcha antes de tiempo, de qué forma entra el dinero, a quién pertenece la tecnología. El primer plano lo resuelve casi cualquiera. El segundo es el que determina si dentro de un año tu empresa será invertible o un campo sembrado de minas.

Lo vemos con frecuencia: proyectos con talento de sobra construidos sobre unos estatutos de plantilla y sin un solo acuerdo escrito entre los socios. Mientras todo rueda, no se nota. El golpe llega cuando hay que enseñar la sociedad a un inversor, cuando un fundador deja de empujar o cuando alguien pregunta de quién es realmente el desarrollo. Lo que no quedó bien atado se cobra su factura, y en una startup la cobra en el peor momento posible, con una ronda en marcha que no puedes detener.

La estructura adecuada para una empresa que va a escalar

La primera decisión es cómo nace la sociedad. Y en una startup esa decisión no se toma como en un negocio que no busca inversión. La forma más extendida para una empresa emergente es la Sociedad Limitada: es flexible, blinda tu patrimonio personal y es la que un inversor espera encontrar en una fase inicial. Pero lo determinante no es solo el tipo de sociedad, sino cómo la armas por dentro para que resista lo que viene: la entrada de nuevos socios, la ampliación de capital de una ronda, un plan de incentivos para el equipo. Eso obliga a cuidar desde el origen aspectos que una constitución estándar deja en el aire:

Quién tiene qué, y con qué razón

El reparto de participaciones entre fundadores, pensado con criterio y no a partes iguales solo porque os conocéis de antes.

Unos estatutos con sitio para el futuro

Que prevean ampliar capital, crear participaciones de distinta clase o dar entrada a inversores sin tener que rehacerlo todo cuando toque.

El órgano de administración

Quién dirige, quién firma y qué control efectivo conserva cada fundador en el día a día.

La tecnología y la marca, en la sociedad

Que el software, el código y la marca sean de la empresa y no se queden en una zona gris a nombre de un socio o de un colaborador externo.

Nada de esto encarece el mantenimiento ni te complica la operativa. Solo evita que, el día que un fondo revise tu sociedad, se tope con agujeros que tú habrías podido cerrar al principio con una simple conversación.

El pacto de socios e inversores

Hay startups que nacen entre amigos, entre antiguos compañeros de trabajo o entre dos personas que se entienden a la perfección. Y justo por eso nadie quiere romper la magia poniéndose a hablar de qué pasaría si la cosa se torciese. La realidad es que la mayoría de las startups que se rompen no caen por el mercado: caen por un conflicto entre socios que nadie reguló a tiempo. Mientras hay buena sintonía no parece hacer falta nada por escrito. Cuando esa sintonía se acaba, ya es tarde para pactarlo. El pacto de socios es el documento que ataja esto: un acuerdo entre fundadores, complementario a los estatutos, que ordena la relación con un nivel de detalle al que los estatutos no llegan. Y se firma desde el día uno, cuando hay acuerdo y nadie tiene un problema encima de la mesa. Cuando entra un inversor, ese mismo documento se amplía y pasa a regular también la relación con él, lo que se denomina pacto de inversores o, por sus siglas en inglés, SHA. En una startup, un pacto bien hecho deja cerradas cuestiones como:

Vesting de fundadores

Que las participaciones de cada socio se vayan consolidando con el tiempo y la dedicación, en lugar de poseerse íntegras desde el minuto cero. Así, si un cofundador se va a los seis meses, no se lleva un pedazo enorme de una empresa que apenas ayudó a construir. Es de las cláusulas que más blindan el proyecto y la primera en la que se fija un inversor.

Permanencia, lock-up y salidas (good leaver y bad leaver)

Fijar un periodo de permanencia y distinguir entre el socio que se marcha por causas razonables y el que abandona o perjudica el proyecto, porque no tiene sentido valorar su parte igual en un caso y en otro.

Arrastre y acompañamiento (drag along y tag along)

El arrastre puede forzar a vender si lo hace la mayoría; el acompañamiento te deja vender en las mismas condiciones que otro socio. Regulan qué ocurre el día que alguien quiere salir.

Derechos de información del inversor

Qué cuentas, métricas e información puede exigir quien aporta el capital, y con qué frecuencia, para que la relación sea transparente sin volverse asfixiante.

Firmar un pacto al arrancar no es desconfiar de tu cofundador. Es exactamente lo contrario: es cuidar la relación dejándolo todo claro mientras aún os entendéis.

Stock options y phantom shares para atraer talento sin descapitalizarte

Una startup compite por talento contra empresas que pagan más en nómina. Lo que tú tienes y ellas no es la posibilidad de que quien se sube al barco participe de lo que se construya. Pero eso, mal planteado, se te puede volver en contra.

Hay dos vías habituales para premiar al equipo sin quemar caja. Las stock options conceden a un empleado el derecho a comprar participaciones de la empresa en el futuro, en unas condiciones fijadas hoy. Las phantom shares no entregan participaciones reales, sino un derecho económico vinculado al valor de la empresa, lo que evita meter a mucha gente en el capital y enredar la sociedad.

Aquí es donde la Ley de Startups aporta más. Para las empresas emergentes certificadas, el régimen de las stock options mejora en dos sentidos: una exención fiscal más amplia sobre el valor de las participaciones entregadas y un diferimiento en la tributación, de modo que el empleado no paga al recibirlas, sino más adelante. Traducido: puedes retener talento ofreciendo participación real sin que el peaje fiscal ahogue al trabajador justo cuando se incorpora.

Cuál de las dos encaja mejor depende de tu caso, y ninguna se improvisa: el diseño tiene implicaciones societarias y fiscales, y un plan mal montado siembra líos en el capital cuando menos te conviene. Bien hecho, retiene talento y suma puntos cuando un inversor estudie tu proyecto.

Hablemos

Cuéntanos tu caso y lo vemos juntos

Trabajamos con empresas de Málaga y de toda España

Vamos a decirlo claro, porque preferimos las cosas como son. No tenemos oficina física en Málaga. Y para montar bien tu startup, eso no te resta absolutamente nada.

Trabajamos con empresas de Málaga y de toda España, de forma online y, cuando el asunto lo pide, también presencial. El trabajo de una startup es muy documental y de remoto (estatutos, pacto de socios, instrumentos de inversión, registros, revisión de un term sheet) y encaja de manera natural con la forma en que opera un proyecto emergente, acostumbrado de serie a coordinarse a distancia. Lo que de verdad mueve la aguja no es la cercanía a un despacho, es quién piensa tu estructura, quién redacta tu pacto de socios y quién revisa lo que firmas con un inversor. Eso se hace igual de bien desde aquí, hablando contigo las veces que haga falta.

Y hay un hecho objetivo que sí ancla tu empresa a la ciudad: si su domicilio está en Málaga, la sociedad se inscribe en el Registro Mercantil de Málaga. Málaga vive un momento dulce como polo tecnológico, con el Parque Tecnológico de Andalucía (Málaga TechPark) atrayendo a multinacionales y proyectos emergentes, una Universidad que alimenta de talento al ecosistema y un ambiente emprendedor al que muchos llaman ya Málaga Valley. Crear ahí una empresa bien estructurada, lista para crecer y para recibir inversión, es exactamente lo que hacemos. Sin venderte una cercanía que no toca, con el trabajo que sí importa.

Cómo trabajamos

Cómo trabajamos contigo

01

Llamada inicial (15 minutos)

Nos cuentas en qué punto está tu startup y qué tienes entre manos: constitución, ronda, equipo. Te decimos qué priorizar. Sin tecnicismos.

02

Estructura y documentos

Montamos o revisamos la estructura, los estatutos y el pacto de socios e inversores para que crezcas protegido, con la propiedad intelectual en la sociedad.

03

Te acompañamos en cada hito

Rondas, entrada de inversores, planes para el equipo: vamos contigo a cada paso, conectando cada pieza con las demás.

Las claves

A fondo: Ley de Startups, stock options, IP y ronda

Si tu proyecto encaja como empresa emergente, hay una norma pensada para ti que merece la pena exprimir bien: la Ley 28/2022, de fomento del ecosistema de las empresas emergentes, conocida como Ley de Startups.

La ley define qué es una empresa emergente con criterios concretos: que sea innovadora y escalable, de creación reciente, que no cotice en bolsa, que no haya repartido dividendos y que se mantenga por debajo de un límite de facturación. Para acceder a las ventajas no basta con cumplir esos requisitos sobre el papel: hay que obtener una certificación ante ENISA, que es la entidad encargada de reconocer la condición de empresa emergente. Ese sello es la llave que abre lo demás.

¿Y qué abre? Entre otras cosas, un tipo reducido en el Impuesto sobre Sociedades durante los primeros ejercicios, la posibilidad de aplazar el pago de impuestos y un régimen fiscal mejorado para las stock options, del que hablamos justo después. Dicho en claro: si encajas en la definición de startup que marca la ley y te certificas, accedes a un trato fiscal más favorable que el de una empresa cualquiera, tanto al constituir como a la hora de incentivar a tu equipo.

Para ti esto se traduce en dos efectos prácticos en los que ayudamos. El primero, dejar la sociedad bien constituida para que encaje en la definición legal y no perder ventajas por un detalle de estructura. El segundo, gestionar la certificación y aprovechar el régimen que la propia ley contempla. Una startup montada de espaldas a esta ley deja sin recoger ventajas que un proyecto bien asesorado sí recoge.

En una startup, buena parte del valor no está en una nave ni en maquinaria. Está en intangibles: tu marca, tu tecnología, tu código, tu base de datos, tu manera de hacer las cosas. Y un inversor que analice tu proyecto querrá comprobar que todo eso está protegido y, sobre todo, que es de la empresa.

Hay un agujero clásico que conviene tapar pronto:

  • La IP, en la sociedad y no en las personas. Que el software, los desarrollos y la marca pertenezcan a la empresa, mediante una cesión clara de los derechos por parte de los fundadores y también de los empleados y freelancers que los crearon. Quien programa o diseña no cede su trabajo de forma automática a la sociedad: hace falta documentarlo. Es lo primero que aflora, para mal, en la due diligence de la primera ronda.
  • La marca, registrada. Registrar tu marca impide que otro se cuelgue de tu nombre y te da una base firme sobre la que construir.
  • Acuerdos de confidencialidad (NDA). Vas a enseñar tu proyecto a inversores, colaboradores y posibles socios, y conviene hacerlo con garantías que protejan tu información sensible antes de ponerla sobre la mesa.

Cuidar estos intangibles desde el inicio no es un capricho de empresa grande. Es lo que hace que, cuando alguien examine tu startup, encuentre una casa ordenada y no un solar con la escritura en el aire.

Aquí llega, para muchos fundadores, el momento de la verdad. Aparece un inversor, hay una valoración sobre la mesa y, con la ilusión de cerrar, se firma lo que haga falta. Es el error más caro que comete una startup.

Una ronda no es solo cuánto dinero entra y a qué valoración. Es, ante todo, qué condiciones aceptas a cambio. Y antes de la ronda de capital propiamente dicha, muchas startups levantan dinero con instrumentos previos que conviene comprender:

  • Ampliación de capital. La vía clásica: el inversor entra emitiendo nuevas participaciones a una valoración acordada. Aquí aparece el derecho de suscripción preferente de los socios actuales, que permite acudir a la ampliación para no diluirse; en una entrada de inversor ese derecho suele excluirse de forma ordenada, y hacerlo bien es parte del trabajo. Es lo habitual en una ronda de serie A.
  • Préstamo o nota convertible. Un préstamo que, en vez de devolverse, se convierte en participaciones en una ronda futura. En España es el instrumento más asentado para adelantar dinero hoy y dejar la valoración para más adelante.
  • SAFE. Un acuerdo que da derecho a recibir participaciones en el futuro sin ser técnicamente un préstamo. Es muy común a nivel internacional, pero en España no encaja igual que la nota convertible y exige adaptarlo a nuestro Derecho, por lo que conviene valorar bien si es la vía adecuada para tu caso.

Las rondas suelen ordenarse por fases (pre-seed, seed, serie A) y, cuando llega el capital de verdad, el pacto de inversores incorpora cláusulas que deciden cuánto control conservas. La preferencia de liquidación define quién cobra primero, y cuánto, si la empresa se vende. La antidilución protege al inversor si una ronda futura entra a una valoración más baja, y mal calibrada te diluye a ti mucho más de lo que imaginas.

Antes de poner dinero, un inversor serio mira tu empresa por dentro: es la due diligence, una revisión de tu sociedad, tus contratos, tu propiedad industrial y tus pactos para saber qué compra de verdad. Esa revisión saca a la luz todo lo que no se hizo bien al principio, y cada agujero es munición para bajar la valoración o endurecer condiciones. Preparar tu startup desde el lado del fundador (ordenar la sociedad, cerrar lo que esté abierto, tener la documentación lista) es lo que te permite negociar desde la fuerza y no a la defensiva.

El despacho

Por qué una abogada mercantilista especializada

Una gestoría o una constitución exprés te tramitan la empresa. Y para que exista, sirve. Pero tramitar no es lo mismo que diseñar, y en una startup la diferencia se paga justo en lo que esta página lleva contando: en el pacto de socios, en la ronda, en el plan de stock options, en la propiedad de tu tecnología. Ahí no basta con rellenar formularios ni con una plantilla descargada.

En Batanero Abogados nos dedicamos solo a Derecho Mercantil y Societario. No tocamos de todo un poco. Esa especialización es la que permite ver, antes de firmar, los problemas que una estructura estándar te dejaría dentro sin que te dieras cuenta, porque ya los hemos visto en otras empresas. Y hablas directamente con la abogada que lleva tu caso, no con un comercial, ni con un becario, ni con una centralita. Mercedes conoce tu proyecto, diseña la estructura y la firma contigo.

Esta página es una pieza de nuestro trabajo como abogado mercantil en Málaga, donde acompañamos a las empresas en todo lo que viene después de nacer.

Madrid · distrito financiero de la Castellana

Prepara tu startup para la ronda

Montar bien es lo que te permite crecer y recibir inversión sin sobresaltos. Cuéntanos qué estás construyendo y te diremos, sin paños calientes, cómo dejar la sociedad lista para lo que viene: la estructura, el pacto de socios y la entrada de inversores sin perder el control.

Preguntas frecuentes

Preguntas frecuentes

Antes de los momentos que condicionan el futuro, no después. Antes de constituir, para elegir bien la estructura y el reparto entre fundadores. Antes de incorporar a un cofundador o a un empleado clave, para fijar el vesting y la confidencialidad. Antes de enseñar tu proyecto a un inversor, con un acuerdo de confidencialidad. Y, sobre todo, antes de tu primera ronda, cuando se decide cuánto de tu empresa entregas y con qué condiciones. Casi todos los problemas legales de una startup se evitan en la fase anterior.

Porque fija el reparto, el vesting de fundadores, las salidas (good y bad leaver), las mayorías y qué ocurre si un socio se marcha o deja de aportar. Es el documento que evita que un desacuerdo entre fundadores bloquee o rompa la empresa, que es como mueren muchas startups con buen producto. Además, es lo primero que revisa un inversor antes de entrar. Se firma desde el día uno, cuando todos estáis de acuerdo, porque pactar las reglas es fácil mientras os entendéis y casi imposible cuando ya hay conflicto.

La Ley 28/2022 reconoce la figura de empresa emergente y, una vez la certifica ENISA, abre ventajas como un tipo reducido en el Impuesto sobre Sociedades, aplazamientos en el pago de impuestos y un régimen fiscal mejorado para las stock options. Para acceder hay que cumplir la definición legal (empresa innovadora, escalable, de creación reciente, no cotizada, que no haya repartido dividendos y dentro de un límite de facturación) y obtener esa certificación. Conviene constituir la sociedad de forma que encaje en la definición para no perder las ventajas por un detalle de estructura.

Las dos sirven para adelantar dinero hoy a cambio de participaciones en una ronda futura, pero no funcionan igual en España. La nota convertible es el instrumento más asentado aquí: se articula como un préstamo que, en vez de devolverse, se convierte en participaciones más adelante. El SAFE es muy habitual a nivel internacional y no es técnicamente un préstamo, pero en España no encaja con la misma naturalidad y exige adaptarlo a nuestro Derecho, por lo que conviene valorar caso por caso cuál es la vía adecuada. Elegir bien el instrumento evita problemas cuando llegue la conversión.

Negociando bien las condiciones, no solo la valoración. En una ronda, el control se juega en cláusulas como la preferencia de liquidación, la antidilución, el arrastre y acompañamiento (drag y tag along), la exclusión ordenada del derecho de suscripción preferente y los derechos de información y de veto del inversor. Entender qué firmas y negociar desde una posición informada es lo que marca la diferencia entre dar entrada al capital que necesitas y entregar el mando de lo que has construido. Por eso conviene revisar el documento de inversión antes de firmar nada.

Sí. No tenemos oficina física en Málaga, y para este trabajo no hace falta. Trabajamos con empresas de Málaga y de toda España, online y, cuando el asunto lo requiere, también presencial. El trabajo de una startup es muy documental y de remoto, y encaja con la forma de operar de un proyecto emergente. Si la sociedad tiene su domicilio en Málaga, se inscribe en el Registro Mercantil de Málaga, y eso lo gestionamos igual desde aquí. Lo que importa no es la distancia, es quién piensa tu estructura y quién revisa lo que firmas.

Mercedes · Batanero Abogados
La abogada

Mercedes Batanero, abogada mercantilista

Soy Mercedes Batanero y dirijo Batanero Abogados. Me dedico al Derecho Mercantil y acompaño a fundadores, emprendedores y startups: no a grandes corporaciones, sino a quien está construyendo su proyecto y quiere hacerlo bien desde el principio para poder crecer y recibir inversión sin sobresaltos.

Cuando me sentáis a montar vuestra startup, lo primero que hago no es rellenar formularios. Es entender qué estáis construyendo, con quién y hacia dónde, para que la estructura, los estatutos, el pacto de socios y la entrada de inversores estén pensados de verdad para vuestro caso, y no copiados de una plantilla. Hablas directamente con la abogada que lleva tu caso, no con un intermediario, y te diré justo lo que necesitas escuchar, aunque a veces incomode.

Trabajo con empresas de Málaga y de toda España, online y, cuando el asunto lo requiere, presencial. Mi forma de trabajar es sencilla: explicarte las cosas en cristiano, anticipar los problemas antes de que ocurran y dejar tu empresa bien atada para lo que viene. Colegiada ICAM 138229.

Mercedes BataneroDerecho mercantil · M&A · Societario

¿Montamos bien tu startup en Málaga?

Cuéntanos qué proyecto tienes entre manos. Le damos una vuelta juntos, te decimos cómo dejar la sociedad lista para crecer, cómo aprovechar la Ley de Startups y cómo dar entrada a inversores sin perder el control de lo que has construido.

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